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Tahúr del Missisipi

14/10/2010 22:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"Elevar a la categoría política de normal, lo que a nivel de calle es plenamente normal"

"Pertenezco por convicción y talante a una mayoría de ciudadanos que desea hablar un lenguaje moderado, de concordia y conciliación."

Adolfo Suárez

Es curioso cómo pasa el tiempo y ciertos mensajes vuelven a estar en boca de todos; dieron sentido a una forma de hacer política y también, por qué no, a una forma de hacer oposición.

El mensaje de Suárez era, fundamentalmente, el que está puesto como cita de este artículo: lo importante, para la forma de hacer política de Suárez, era el hombre normal, el de la calle, con sus quehaceres, sus inquietudes, sus problemas, sus ilusiones, su futuro: es decir, lo que hoy llamamos "ciudadano".

Por defender esta forma de hacer política, a Suárez se le dijo de todo, y la síntesis de la acusación está en la frase que da título a estas líneas: se le llamó "tahúr del Missisipi". Enfrente tenía a "todos": los de la derecha porque, según ellos, había traicionado las "esencias de España"; los de la izquierda porque, según ellos, había traicionado las "esencias de la clase trabajadora"; los nacionalistas porque, según ellos, había traicionado las "esencias de sus regiones".

La política, que venía de las "esencias", volvía a las "esencias": por eso, para ellos, Suárez era el gran traidor": él quería volver a lo "normal", alejándose de toda "esencia"; sabiendo, además, que cualquier "conciliación" y cualquier "concordia" tiene que estar alejada de las "esencias", pues la "conciliación" y la "concordia" son actos humanos, "¡demasiado humanos!", y es entre los hombres donde hay que realizar cualquier acto de conciliación.

Hoy, en lenguaje weberiano, diríamos que Suárez quería una política basada en la "responsabilidad" y alejada de la "convicción". Pero la España de su época y, por supuesto, también la actual, era una España que se asentaba, y se asienta, en "principios inamovibles", de tipo que fuere, donde las personas tenían que estar sometidas a esos "principios".

Como Don Quijote, Suárez "sintió la soledad", la soledad del abandono, de la traición, del desprecio; su travesía por el desierto se convirtió en su "calvario político", y hasta que no desapareció de la escena política no quedaron a gusto los "visionarios" de ambas tendencias: no valía apelar al "hombre normal", pues, para los "profetas políticos", los españoles debían de ser "héroes".

Ha pasado el tiempo y de los "principios", de las "convicciones", ha devenido la España actual, hija del fatalismo, donde no hay esperanza aparente y donde el futuro está labrado sobre la injusticia cargada en la espalda de muchos millones de españoles.

Ahora aparecen grupos políticos que apelan al "ciudadano normal", al parado, al "mileurista", al emprendedor que tiene una pequeña y mediana empresa.

Muchas personas de estos grupos que apelan a este "ciudadano normal" estuvieron (y ¿están?) en los grupos que acusaron a Suárez de hablar del "ciudadano normal"; entonces estaban de acuerdo con que Suárez fuera un "tahúr de Missisipi", y ahora defienden lo mismo que Suárez defendió: pero, ¿estarían dispuestos/as a que, ahora, se les acusara a ellos de "tahúres"? Porque, ¿de dónde arranca su "conversión"?

Entre el "ayer y el "hoy", la política de la "convicción" ha creado una España desproporcionada entre la "casta política" y la "sociedad española", cosa que ya denunció Suárez, el "¡tahúr!", en su tiempo.

Nadie lo defendió; pero ahora muchos pretenden defender lo que él ya defendió. ¿Por qué no se sumaron a Suárez en su tiempo en vez de criticarlo, aunque fuera con su silencio?; ¿por qué no reconocen en Suárez a su predecesor?; ¿por qué no se suman al grupo de Suárez?; ¿es tan grande su "personalismo", por el cual en otro tiempo se "callaron" para estar con el "jefe" de su grupo, que ahora retoman las ideas de Suárez porque así ya no hacen daño a sus respectivos "Caudillos", cuando ya España está "desbocada"?

¿Por qué tanta hipocresía? Si estos grupos, y sus líderes, siguen con el "tópico" de que la Transición fue un momento de paso, ¿por qué vuelven a sus postulados? Pero, además, sin reconocer al protagonista de dicha Transición, o ¿es que siguen pensando que fue, y es, un "tahúr"?

El ciudadano normal, el que sufre cada día las barbaridades y las vulgaridades de su clase política, que además lo esquilman, sigue siendo el norte de la política del CDS: nos alegramos que haya grupos que se sumen a nuestro quehacer, y sentimos profundamente que no lo hayan visto antes pues seguro que no hubiéramos llegado a esta situación.

Los ciudadanos sabrán dónde está la "copia" y dónde el "original": el CDS no ha cambiado nunca de lugar; pero los grupos que toman esos planteamientos sí que han cambiado, y creemos que no serán capaces de hacerlo bien, porque ellos no han sufrido las injusticias que ellos mismos, y sus grupos, provocaron. Además ¿qué garantías tenemos de que no vuelvan a cambiar?

Antonio Fidalgo Martín

Secretario de Cultura del CDS

Criterio Liberal. Diario de opinión Libre.

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