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Tarde para volver 13

20/11/2009 22:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Continua el capitulo quinto

Este se mostró bastante más amable que el camarero, le preguntó cual era su idioma de origen, pues era bastante evidente que no era español. - Tu pronunciación y acento son muy buenos, podrías confundir a cualquiera pero no te ofendas si te digo que con la conjugación de los verbos, tienes muy poco conocimiento -

- Porque ofendermi de la realidad que ya conoce perfecta - le contestó. - Es que en ingles tuviste tres tiempos verbales básicos, y solo a veces las personas se conjuegan distintas. La conjuegación aquí es diferente para cada persona y además usaste cientos de tiempos diferentes. No entiende para que necesitan tanta variedad! Te asegura que con los tres tiempos nuestras te manejaste perfecta en la vida -.

El encargado sonrió ante el reproche y le respondió casi riendo - No te imaginas la cantidad de veces que he oído a lo largo de mi vida esta aseveración que acabas de hacerme! Casi todas las personas que no hablan idiomas latinos, porque todos ellos, tienen variedad de tiempo y de conjugación, opinan lo mismo que tú. Recuerdo que cuando iba al colegio y tenía que estudiarlo, yo también protestaba por lo mismo, pero el idioma es así y no va a cambiar porque protestemos, así que te aconsejo que si piensas quedarte, trates de aceptarlo y aprenderlo - .

Alex le contestó con una sonrisa de aprobación. - Lo intentara - le dijo - de hecho yo ha comprado el curso para estudiarla -.

- Me parece muy buena tu actitud – replicó el encargado. - No te desanimes. Al principio parece como que no lo vas a lograr nunca, pero después aprendes a hacer las relaciones y el camino se allana sin darte cuenta. Eso nos ha pasado a todos en el colegio. Voy a buscarte la dirección - . Se la anotó en un papel. - Es una discoteca - le dijo al entregársela. - Allí siempre necesitan personal porque los empleados no duran mucho aunque no puedo decirte si, específicamente en este momento se da esa situación, pero si no consigues otra cosa te aseguro que no pasará mucho tiempo hasta que consigas un trabajo allí. Sobre todo tú que hablas inglés-.

-La mayoría de la gente que trabaja allí es ilegal así que no tendrás problemas por tu falta de papeles. La paga no es buena, pero te ofrecen un lugar donde dormir, y, se me ocurre que eso la mejora – y continuó - El trabajo es duro. Creo que no tienen días libres y trabajan entre 12 y 14 horas diarias, así que piénsalo antes de ir. – Y agregó sintiéndose como culpable - Lo lamento, pero no tengo otra cosa para ofrecerte. No es el mejor momento para buscar trabajo. El turismo empieza a disminuir en esta época.-

Alex pensó, que tal vez, le convendría trabajar muchas horas, así no tendría mucho tiempo para pensar, por lo menos al principio, por lo que dedujo que los datos que le habían dado podían no eran tan malos. Tomó el papel con la dirección y se lo agradeció con una sonrisa.

Al salir compró un ejemplar del Sun, para leer las noticias de su país pero específicamente para ver si encontraba algún artículo referente al accidente, pero no encontró nada. A partir de ese día Alex compró a diario el Sun, buscando alguna noticia referente pero jamás volvió a encontrar nada.

Supuso que habría demasiados accidentes similares en Inglaterra a diario y que una vez dada la noticia ya no se interesaban en seguir tras las posibles novedades que se produjeran a no ser que fueran muy atractivas. No obstante le causaba mucha extrañeza. Lamentó desde un principio haberse perdido los dos ejemplares que siguieron al día que leyó la noticia por haber estado bebiendo en su habitación, pero por mucho que preguntó en la pensión y en los bares no los consiguió.

Cerró el periódico y se prometió no pensar.

Cuando llegó a la discoteca la encontró cerrada. Nadie respondió al timbre que había en una puerta lateral. Insistió en varias oportunidades pero no consiguió ninguna respuesta. Dio un paseo, bordeándola para ver si veía otra entrada, pero no la encontró. -Volveré al bar y le preguntaré al encargado si sabe porqué no obtengo ninguna respuesta-.

-No puedo garantizarte con exactitud lo que te digo- le contestó el encargado- pero tal vez tendrías que probar a ir después de las 5 de la tarde. Creo haber escuchado a alguno de los empleados en alguna oportunidad, que a esa hora comienzan con los preparativos para la noche-.

-Sino, otro consejo que puedo darte es que lo intentes a distintos horarios. O tal vez sería mejor que te quedaras en la puerta a esperar que alguien entre o salga. Lo siento, no tengo una información más precisa. Lo que se me ocurre es que no vas a conseguir que te presten mucha atención si llegas cuando todos están ocupados. Hay un movimiento intenso desde que se abre al público-.

-No se preocupaste, gracias por todo. Volvió y esperó- le contestó Alex.

Todavía no era ni siquiera mediodía, le dio un poco de pereza quedarse en la puerta esperando a alguien, cuando podía ocurrir que el movimiento recién empezara a las 5 de la tarde. Decidió que era su primer día y que no tenía que exagerar sobre la urgencia de conseguir un trabajo. -Volveré a las 5 de la tarde- se dijo- me parece que es la mejor opción que tengo-.

A las 5 en punto, llegó a la puerta y golpeó. Al segundo llamado lo atendieron. Le explicó a la persona que tenía frente a él, y que supuso que era un latinoamericano por su aspecto y acento, lo que estaba buscando.

-Creo que llegas en el momento oportuno- le dijo con una sonrisa- están buscando a una persona y no ha aparecido ninguna durante toda la semana. Puede que consigas lo que quieres. Te quiero aclarar antes que entres, que esto no es el paraíso. El trabajo es duro de verdad, no hay días libres durante la temporada y no se te ocurra pensar que te van a ofrecer una buena paga. Ahora que te he puesto al tanto de todo esto, todavía quieres entrar?- le preguntó con otra sonrisa burlona, mientras observaba su reacción.

-Ya me pusiste al tanto de las condiciones. Lo que ocurre que quien me lo dijiste también me aclaraste que aquí pudiste trabajar sin papeles y los míos todavía no estuvieron en mi poder-.

-Entiendo, todos estamos más o menos en la misma situación, no te preocupes, ahora si puedo decirte que has llegado al lugar apropiado. Mi nombre es Enrique. Pasa te presentaré al encargado. Es un tipo macanudo. Hace una semana, uno de mis compañeros se marchó con una turista inglesa, de mediana edad y con bastante dinero y desde entonces están buscando quién lo reemplace. Como la temporada se está acabando, en general no son muchos los que emigran en esta época en busca de trabajo-.

Se dirigieron ambos adonde estaba el encargado, ocupado en controlar que todo estuviera en orden para el momento de abrir las puertas. Era una persona bastante meticulosa y le gustaba que todo estuviera en su lugar.

Enrique le explicó el motivo de su presencia.

-A veces- pensó Alex con alegría, no importa que tiempo de la temporada sea, o si ésta es buena o mala, sino que lo que importa es llegar en el momento que te necesitan-.

Le gustó mucho al encargado tener a alguien que realmente supiera hablar inglés. Los otros camareros, otros dos ecuatorianos y un venezolano, solo decían algunas frases hechas y entendían bastante poco cuando les hablaban, aunque sabían disimularlo con una sonrisa lo que hacia que los clientes nunca se quejaran.

Conformaban el plantel de empleados, un lavaplatos llegado de Colombia hacía menos de un mes y uno que se encargaba de la limpieza, proveniente de Nicaragua.

Ninguno de ellos, tenían sus papeles en regla por lo que todos cobraban sin nómina.

El salario era bastante magro, por no decir que era casi inexistente, pero todos habían huído de la pobreza de sus respectivos países, y, encontraban que esta situación era mejor que la que vivían allá.

No sólo lograban sobrevivir ellos, sino que podían enviarle euros a la familia que se había quedado al otro lado del mar, y aunque los euros fueran escasos convertidos al dinero local le permitía a cada familia una mejor supervivencia en su país de origen. Por ese motivo aceptaban la situación sin quejarse.

Los camareros eran los que estaban en la mejor situación, pues generalmente obtenían jugosas propinas.

Ya sabían que cuando los turistas se emborrachaban, se hacían más generosos con las propinas, por lo que habían aprendido varias técnicas para incitar al mayor consumo posible. Era muy raro que alguien saliera de la discoteca sin estar borracho.

Esa misma tarde también conoció al disc jockey, un español nativo joven y huraño, que se encerraba en la habitación superior para combinar los discos que sonaban en el local. Nunca tenía una palabra con el resto del personal.

Todos compartían la misma habitación que le ofrecía el dueño del local excepto el discjockey.

Era una habitación bastante amplia, donde estaban ubicadas las 6 camas. Tres y tres enfrentadas. Tenían un baño, con una única toalla de manos para todos. Cada uno tenía una de baño que se mandaba a la lavandería junto con la mantelería del local una vez por semana.

A Alex, no le pareció que las condiciones de higiene fueran las esperadas pero se adaptó a la situación.

Se prometió que lo primero que haría sería comprarse una toalla individual y guardarla con sus cosas.

Cada uno tenía una especie de placard vertical de unos 50 centímetros de ancho, con dos estantes, para guardar sus ropas.

Él compraría un gancho y colgaría la toalla, en la parte interior del mismo.- También- se dijo, -me compraré otra toalla de baño y yo me encargaré de lavarlla-.

Como el encargado le dijo que comenzaría a trabajar esa misma tarde, fue a buscar la maleta a la pensión y saldó la cuenta.

Volvió a la discoteca, sabiendo que ya lo estaban esperando para comenzar su trabajo. Se dirigió a la habitación y guardó su maleta sin ordenar, dentro de su placard. Ya Tendría tiempo más tarde para eso.

Estaba ansioso por ver en que consistiría su trabajo pues todavía no se lo habían dicho.

Moisés, el encargado lo puso en la barra del bar. El conocimiento del inglés lo hacía apropiado para eso.

Alex nunca había tenido antes un trabajo de bartender. En Weston había trabajado como camarero, pero le gustó saber que trabajaría de ese lado del mostrador solo, y que la mayor parte del tiempo la compartiría con los clientes, hablando en inglés por lo que no tendría que esforzarse hablando español.

Observó con atención todas las bebidas que había. Pensó que estaban bastante desordenadas y le preguntó a Moisés si podía ordenarla con un estilo.-Me parece más apropiado que estén ubicadas según la combinación que puede hacerse con ellas. Conozco bastante sobre cócteles-.

-Tengo conocimiento y gusto para preparar tragos no porque hubiera trabajado en esto antes, sino porque siempre me encargaba de hacerlo con mis amigos. Ellos siempre disfrutaban de mis preparaciones y por lo que me han contado, aquí voy a encontrarme con muchos que tendrán las mismas preferencias- le explicó Alex a Moisés.

A él no le importó en que forma ordenara las botellas sólo le interesaba que se vendieran. Lo dejó en libertad de acción.

Alex cambió toda la estantería, agrupando las botellas no sólo con orden sino con estética. La estantería presentaba ahora, un aspecto totalmente diferente al que tenía antes que él pusiera su toque personal.

Cuando Moisés lo vio felicitó a Alex por su buen gusto. Las bebidas estaban agrupadas por graduación alcohólica y era muy fácil ver la variedad que había de cada una.

-Realmente se ve distinto y resulta muy agradable a la vista - pensó Moisés- aunque no creo que a los clientes les interese mucho-.

Desde ese primer día a Alex le gustó mucho su trabajo. Era más cómodo que el de camarero pues no tenía que moverse del lugar

Casi todos los que venían a la discoteca eran ingleses. Alex era un conversador nato, siempre lo había sido, siempre había sabido bromear con sus amigos y sabía contar con mucha chispa los chistes, además de poseer una gran memoria para recordarlos.

Por lo tanto conversar con ellos, hacer chistes, comentar las últimas noticias del Sun, y compartir comentarios de su Inglaterra natal terminaba siendo un oásis para él.

A Moisés le encantó ver como las ventas aumentaban considerablemente.

Alex con su sonrisa siempre a flor de piel, tenía un gran poder de sugestión y parecía nacido para vender, además de ser como él se había autocatalogado, un gran conocedor de bebidas sabía realmente combinarlas muy bien. Aconsejaba permanentemente a sus clientes que probaran unas y otras, y nadie quedaba insatisfecho. Por ese motivo recibía propinas abundantes y eso transformaba su magra paga en un buen sueldo.

Casi todos los días, puesto que su trabajo era nocturno y lo obligaba a dormir de día, se despertaba empapado en sudor y con una pesadilla distinta. Con mucha frecuencia Sophie estaba en ellas. Siempre estaba clamando por su ayuda y él jamás podía brindársela.

En otras, la policía venía a buscarlo y él trataba de esconderse, pero no encontraba un lugar para hacerlo, y terminaban por encerrarlo en la cárcel de la que intentaba escapar haciendo túneles, pero jamás lograba terminarlos.

El tema de las pesadillas lo tenía bastante apesadumbrado y al no permitirle dormir bien, lo hacía sentir cansado con bastante frecuencia.

Comenzó a beber cuando terminaba su trabajo y a fumar marihuana. Todos sus compañeros de habitación lo hacían. Terminó por aceptar que era algo natural y que aunque sólo fuera en parte, lo ayudaban con sus pesadillas, o eso era lo que él creía probablemente como una autojustificación.

Cuando finalizaban su trabajo se iban todos juntos a la playa. Bebían y fumaban mientras bailaban al compás de la música que siempre llevaban consigo, hasta que se quedaban tendidos sobre la blanca arena.

Casi siempre iban acompañados por hermosas turistas inglesas que venían a Ibiza en busca de aventuras y sexo.

Cuando la luz del sol les daba de pleno sobre sus caras y eso generalmente ocurría al mediodía, volvían a su habitación con pasos tambaleantes y tarareando las canciones que habían estado bailando poco antes.

Muchas veces Alex se despertó en medio de su propio vómito.

Otras desnudo junto a alguna chica sin recordar como habían terminado así. Aunque no era difícil suponerlo él se apenaba por no recordar el momento que había pasado junto a ellas.

En una oportunidad se despertó al lado de uno de sus compañeros de habitación. Ambos estaban desnudos.


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Edelweys (185 noticias)
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