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Los terceros de confianza ante la identidad sexual

23/08/2018 15:57 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

A través de la película "Ma Vie En Rose" el protagonista debe huir de los vigilantes del género en busca de los terceros de confianza. Cuando ser un niño ante la ciencia y niña ante Dios por un error científico define a la sociedad

     Ludovic se peina, se pinta los labios cuidadosamente y decide que el mejor complemento serán unos pendientes verdes esmeralda. Familiares, vecinos y amigos se preparan para celebrar una fiesta con la ropa que creen más adecuada. El padre presenta a su mujer, su hijo el celebrito y su hijo el travieso cuando, sin que nadie lo espere, baja las escaleras del salón Ludo vestido de princesa. Así empieza Ma Vie En Rose y un padre que presenta a Ludo como el bromista. La madre de Ludo escusa ante su abuela el comportamiento de Ludo. Con una actitud amable, cooperativa, comprensiva y cariñosa comenta que es habitual a la edad de siete años jugar con su identidad. Ludo busca su identidad sexual y cree que su cromosoma es una cuestión de mala suerte. Es niño ante la ciencia y niña ante Dios por un error científico porque cree que por perder la X es XY.

 El sexo se refiere a una categoría biológica, masculina y femenina, determinada por la presencia del cromosoma sexual XX en las mujeres y el cromosoma XY en los hombres. Estos cromosomas son portadores de información genética, la cual, a su vez, proporciona diferentes caracteres sexuales a los individuos, tales como el pene y el escroto al hombre, y el clítoris y la vagina a las mujeres. (Pearson, Turner & Mancillas, 1993, p.27). El sexo influye en el autoconcepto y aunque hayan cambiado los clásicos conceptos de hombre y mujer, no es menos cierto que el día a día muestra que siguen existiendo mentalidades que no admiten estos cambios. “Los cambios en los autoconceptos pueden depender de los cambios en las expectativas sociales del sol sexual, las cuales restringen los propios roles y las oportunidades para ambos sexos, tanto hombres como mujeres” (Pearson et al., 1993, p.113).

Los padres de Ludo no conciben la actitud de Ludo y deciden que inicie un tratamiento psicológico para la cura de un sueño. Freud (1991) afirma: “No es posible desnudarse a uno mismo o desnudar a otro, que ha depositado en uno su confianza, tan inmisericordiosamente como lo requeriría la interpretación en profundidad de sus sueños que, (…) atañen a lo más íntimo de la personalidad” (p.169). El colegio donde asiste Ludo concibe comportamientos excéntricos, los compañeros de clase se burlas, el jefe de su padre lo despide, los vecinos se distancian, entendiendo todos que Ludo no es el bromista como lo presentó su padre, es “el desviado” y hay que alejarse. Smith (citado por Pearson et al., 1993) señala que las categorías masculino y femenino: “son aceptadas por la mayoría de las personas, quienes las consideran como atributos inherentes, y/o designados por voluntad divina, de la propia individualidad, un hecho absolutamente inalienable e indiscutible de la misma existencia humana” (p.20). Sólo aquellos que permiten un diálogo elevan la protección a niveles familiares. La profesora pide a cada alumno un objeto que identifique un sentimiento y en el aula la tecnología está presente. En una sociedad multicultural, circular y avanzada tecnológicamente, la protección de la familia, el matrimonio y el respeto de la vida familiar no sólo está defendida por sus miembros, también por las instituciones, existiendo una tutela de la profesora a la protección de la libertad de pensamiento en los alumnos. Ludo debe realizarse como hombre y su desarrollo personal debe estar marcado por actitudes masculinas.

El género, habitualmente, se considera como el conjunto de conductas aprendidas que la propia cultura asocia con el hecho de ser un hombre o una mujer. En nuestra cultura, se instruye a los hombres sobre el ideal de masculinidad, mientras que, a las mujeres, se les indica cuál es el ideal femenino. Con frecuencia, este proceso consigue fundir, en un solo concepto, el sexo y el género aunque, de hecho, teóricamente, son cuestiones diferentes. (Pearson et al., 1993, p.27). Kopkind (citado por Pearson et al., 1993) señala que “los atributos masculinos y femeninos son una cuestión lógicamente distinta a lo que en realidad es la esencia misma, y básica, de una persona, nuestra propia cultura ha acentuado la fusión de ambos”. Kopking basa su análisis en la historia real Second Serve. 1

 El concepto de familia debe verse en relación con todas las nuevas estructuras y criterios para reconocer la existencia de una familia, la orientación sexual y género de sus fundadores, por lo tanto, familia hay una, pero criterios y estructuras no. Aquellos que basan el concepto de familia en un término anacrónico y obsoleto. Ludo siente que habría que repensar el concepto de familia porque no satisface ni a los miembros de su familia ni a ningún miembro, incluso las bases y los valores que pretenden proteger deben ser repensados, pero es dependiente física y emocionalmente de ellos.

La postura de algunos es cuestionar, presentándose como el profesor que echa la bronca a los alumnos de primera fila por no venir a clase cuando son ellos los que están en clase

Ludo debe procrear como hombre ante la familia como grupo social que nace y se constituye por la simple voluntad de sus fundadores, con intención de perdurabilidad y con fines de guarda y protección recíproca. Nieto (1998) afirma: “Cuando la sociedad como un todo muestra deseo, cuando expresa deseo social, no individual, cuando muestra sus <<genitales culturales>>, la sociedad extirpa y se apropia de lo ajeno, de lo personal, de la individualidad íntima y deseante que no le pertenece” (p.13). La familia como institución básica de la sociedad que procura el bienestar entre sus miembros engloba un amplio aspecto de vínculos familiares cobrando importancia la integración en ella de cada miembro desde su nacimiento, ya sea por ser una apariencia de familia ya sea por relaciones biológicas. Ludo tiene miedo y está sometido a la prohibición de ser niña desde que su madre le cortó el pelo, su padre cambió el lugar de residencia y su abuela se distanció al ver vulnerado el derecho a la no discriminación, el derecho a la igualdad, derecho a fundar una familia y el derecho a la procreación.

El derecho de muchos es el sueño de Ludo. Si Ludo viera protegida su libertad y su desarrollo de la personalidad debería ser libre de elegir. Si Ludo viera protegida su moral el control sobre su capacidad como mujer sería mayor y la sociedad, más allá de si lo concibe como moral o inmoral, no podría vulnerar su dignidad. Ludo se sentía dependiente en su modo de incorporación a la familia.

En el nuevo mundo digital es preciso crear a Pam y Ben, un “pi to pi” person to person que defiendan aceptar un sentimiento ante la complejidad del pensamiento. Es un rasgo tradicional creer que todo se debe saber cuando cada uno ya tiene bastante con saber lo que sabe o que “ya se todo lo que necesito saber” (Hawkins, 2013). La postura de algunos es cuestionar, presentándose como el profesor que echa la bronca a los alumnos de primera fila por no venir a clase cuando son ellos los que están en clase. La postura de otros es avanzar, como un campo devastado donde trabajando se cree poder conseguir alguna cosa. El problema discurre entre el conocimiento y el no debate. Si la igualdad es de todos no se puede jerarquizar y si la igualdad existe para todos no pueden existir igualdades secundarias. El concepto de familia no satisface y el concepto de igualdad ha de repensarse, por cuanto la igualdad de todos cuando funciona es supletoria y cuando no funciona es la idea general.     

         Se precisa un nuevo aprendizaje de la sociedad, armonizar las respuestas y designar a aquellos que con empatía y confianza promuevan el reconocimiento y desarrollo personal entre iguales con independencia de su sexo, con los mismos derechos y deberes ante el valor y el reconocimiento. Huir de la sociedad a la que Kopking denomina <<policía de género o los vigilantes/guardianes del género>>  cuyo objetivo es “Ignorar y castigar”, con la indiferencia, el menosprecio y la incomprensión ante aquellos que un día salen corriendo como Ludo del <<vapuleo sexual>> en busca de los terceros de confianza.


Sobre esta noticia

Autor:
Joanna Lagunowicz (19 noticias)
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Irene (23/08/2018)

Merece tanto la pena dedicar unos minutos a leer esta maga de las letras. Leerla en los trabajos de la universidad ya era delicia, pero en ambiente libre, es magia pura. Ojala más articulos. Ojala más de tus letras.