10:35 (03-06-2012)

Tiempos de Peligro y Tiempos de Cambio

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La sociedad mundial esta siendo sacudida por grandes cambios. Esta en su parte mas sana lograr que la violencia sea eliminada

En los periódicos digitales e impresos que leemos de varios países del mundo, nos encontrarnos con una sociedad arropada por episodios de una violencia tal que nos sacuden intensamente. Cuando no es violencia de género, se trata de monstruos que asesinan estudiantes o niños en universidades y escuelas, ex empleados que acribillan a su antiguos supervisores o a quienes fueron sus compañeros, terroristas que sin contemplación vuelan mujeres y niños, narcotraficantes que eliminan a quienes consideran sus opositores, delincuentes que quitan la vida a hombres y mujeres para robar o sicarios que matan por encargo.

Un panorama desolador que crece aceleradamente y parece no tener fin.

La cantidad de armas se multiplica como negocio billonario y sin el más mínimo escrúpulo fabricantes y distribuidores las llevan a todos los rincones del planeta llegando a manos de toda clase de lacra social. Luce que estamos ante el desplome del mundo que conocemos o conocimos y las autoridades penetradas por todas partes están a la defensiva en una lucha sangrienta cuyo escenario son las mismas calles que recorremos día a día con nuestros seres queridos. ¿De donde surge este terremoto? ¿Cuáles han sido las motivaciones? ¿Cuáles son las medidas ¿convenientes para detener esta espiral sangrienta? Hay quienes consideran que las instituciones, carcomidas por las termitas de la corrupción, se han ido deshilvanando internamente hasta convertirse en estructuras tan débiles que basta un soplo para que se desplomen.

Dicen que el dinero del narco es de un monto tan inmenso que es casi inextinguible y compra cuantas consciencias se le antoja sin importar quienes son comprados para que actúen como marionetas en los distintos estamentos de la sociedad universal.

Podemos pensar en un rosario de razones que nos han llevado a esta encrucijada criminal: La movilidad social producto de la globalización y la tecnología, la fragilidad económica de los países del tercer mundo (carentes de ventajas competitivas o imposibilitados de desarrollarlas por falta de recursos), el panorama de ilusiones que siembra la publicidad irresponsable, la desconfianza en la clase política (uno se pregunta, ¿dónde están los Churchill, los Roosevelt, los Adenauer, los De Gaulle de esta era?), las debilidades de una iglesia católica (a la defensiva por la noticias de curas pederastas encubiertos por sus propias jerarquías), los partidos políticos convertidos en maquinarias empresariales para conquistar clientes utilizando las herramientas del marketing moderno, la ausencia de ideologías (que al menos sirven para establecer disciplinas de partido), el costo por las nubes de la educación de calidad llevando a miles de talentos al margen del desarrollo de sus capacidades, la ausencia de la mujer como centro del hogar al tener que trabajar como los hombres para cubrir el mantenimiento del hogar (o simplemente para dotar a sus hijos de bondades materiales o ascender en la escala social), abuelos que en su edad dorada tienen que volver sin las fuerzas de la juventud a asumir la educación de nietos que no pueden controlar y podemos seguir con un largo etcétera.

Quizas corro el riesgo de ser exilado social por escribir en voz alta lo que otros susurran pero al menos los medios digitales permiten estas digresiones sin filtros previos.

Sin embargo, creo que no todo está perdido. Por todas partes surgen agrupaciones que, hartas del declive social, empiezan a rebelarse contra el sistema que nos rige y piden mayor participación en las decisiones de sus sociedades. Aspiran a tener la oportunidad de expresar y que se tomen en cuenta sus opiniones para cambiar el estado de cosas. Son jóvenes pero también los hay de edad madura que se muestran dispuestos a una nueva lucha, a un nuevo combate sin armas de guerra pero con nuevas ideas que algunos rechazan por temor a ser desplazados de su mundo unipolar.

Para este proceso de rebeldía se requieren recursos y gente dispuesta a liderar cambios

Por otro lado también se solidifican organizaciones no gubernamentales que luchan por mejorar la sociedad buscando integrar a los marginados (donde se generan sicarios o matadores en general) para convertirlos en seres útiles y en agentes de cambio en sus segmentos de origen. Un trabajo arduo y de largo plazo pero con esperanzas. Así mismo en las ciencias hay inventos que procurar eliminar enfermedades como el cáncer, propuestas de energía más barata (como la basada en la fusión que protege el ecosistema del planeta), procesos que incrementan el caudal de agua potable utilizando la de los océanos o las aguas negras o las lluvias, incremento de la producción de alimentos utilizando semillas de mayor capacidad con vitaminas esenciales para los humanos, el uso del Internet para abaratar los costos de educación, robots que permitirán llevar la medicina moderna a costos menores a los rincones más apartados del planeta y en fin cientos o miles más de ideas en desarrollo que nos lanzan destellos de esperanza.

Para este proceso de rebeldía se requieren recursos y gente dispuesta a liderar cambios que fomenten un mejor mundo. Aunque la economía mundial hoy no brilla auspiciosamente tampoco es la economía del 1927 que nos llevó a una guerra mundial.

Hay esperanzas de recuperación. Los últimos párrafos de más arriba nos sirven de acicate para continuar creyendo en las capacidades infinitas que Dios ha regalado a la humanidad para formar un mundo más justo y feliz. Cada uno de nosotros tenemos una tarea y esta consiste en ser útiles para lo que es el lado bueno de la fuerza y rechazar el lado malo.

Cada uno podemos y debemos ser elementos de cambio contribuyendo con alguna de los grupos que buscan revertir las malas influencias. Podemos ayudar organizando grupos de protesta, ayudando a una ONG, desarrollando ideas de mejora social o rechazando las ofertas tentadoras de la corrupción mayor o menor. Lo peor es cruzarse de brazos y dejar que todo siga igual o se deteriore aún más. Son Tiempos de Peligros y Tiempos de Cambios.

Debemos apresurarnos para que los cambios nos lleven a aguas más prometedoras. Está en cada uno de nosotros poder hacerlo participando con la parte sana de la sociedad que hoy trabaja para lograr un mundo mejor para todos.

Hay esperanzas de recuperación

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Sobre esta noticia

Autor: Jotamr (64 noticias)

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