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¿Y si me toca 'juzgar' al presidente Camps?

08/07/2009 20:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Te imaginas que estuviera en tus manos decidir sobre el futuro penal de Francisco Camps? Esta posibilidad podría convertirse en realidad si finalmente el juez de instrucción del Tribunal Superior de Justicia de Valencia José Flors acuerda la apertura de juicio oral contra el dirigente 'popular' por un presunto delito de cohecho.

Aunque el catálogo de delitos que recoge la Ley del Jurado es escaso, el cohecho es uno de ellos (ya se refiera a anchoas, a trajes o a lo que sea). La inclusión de este delito se debe a que no tiene las complicaciones jurídicas de otros tipos penales, por lo que la gente de a pie puede resolver sin el riesgo de atorarse en los entresijos del derecho.

De abrirse finalmente el juicio oral contra Camps, la expectación va a ser desbordante, ya que sería el primer juicio con jurado en España en el seno de un Tribunal Superior de Justicia. Pero, sobre todo, la tensión va a ser máxima para los nueve ciudadanos anónimos que pasarían a determinar la inocencia o la culpabilidad de tan eminente procesado.

La Ley del Jurado afirma que "los llamados a juzgar como jurados han de ser, si no de la localidad o del partido judicial, al menos de la provincia en cuyo territorio el hecho ha tenido lugar". Así que, si eres valenciano y cumples una serie de requisitos, tú también podrías convertirte en jurado.

Para ello, primero se elige a 36 personas por sorteo, dando comienzo al proceso de selección de candidatos, el cual incluye una especie de entrevista realizado por el magistrado presidente y las partes. Al final quedan los nueve candidatos más aptos y que cumplan los requisitos, así como otras dos personas que intervendrán como suplentes. Ya en algunas películas, como 'El jurado', con John Cusack y Gene Hackman, se refleja la importancia del mero proceso de selección: las suspicacias que se generan, la necesidad de ganarse simpatías y favores, etcétera.

Pero si hay alguna película que refleja la complejidad del proceso en toda su plenitud, ésa es 'Doce hombres sin piedad', dirigida por Sidney Lumet en 1957. Esta obra refleja el tenso ambiente en el que se desarrolla el proceso de deliberación, durante el cual, los miembros del jurado revisan a puerta cerrada las pruebas para intentar llegar a un veredicto.

Así que si en estos días alguno de vosotros recibe una carta con la citación para ser jurado en el posible juicio a Camps, es del todo recomendable ver 'Doce hombres sin piedad', ya que en ella se reflejan muchas de las dinámicas a las que se ven sometidos los miembros del jurado.

Con un ambiente teatral, de partida de póquer, diálogos ricos, miradas furtivas, luz tenebrista y una riqueza psicológica extraordinaria, se trata un tema trascendental como es, ni más ni menos, el de tomar una decisión acerca de la libertad de otra persona (en el caso de Camps, la decisión versaría sobre su carrera política, ya que su presunto delito de cohecho sólo está penado con una multa de tres a seis meses). La película nos enseña, pues, algunas de las determinaciones que pesan sobre los jurados:

*Las creencias personales: es evidente que todas las personas albergan sus creencias, y es muy difícil deshacerse de ellas para alcanzar un estado completo de objetividad. Al tratarse de un juicio de carácter político es muy probable que esas pulsiones partidistas salgan a flote en la deliberación. Y resulta que el jurado se elegirá en Valencia, donde el Partido Popular mantiene una hegemonía incontestable. Si el jurado popular es una representación fidedigna de la sociedad en la que nace, ¿podrá determinar este hecho un veredicto favorable a Francisco Camps?

*La persuasión: normalmente se dice que resulta mucho más fácil manipular a un jurado popular que a un magistrado profesional (aunque vengan a la cabeza muchas excepciones). De este modo, en este tipo de juicios suelen tener más importancia las argumentaciones de los participantes que las diligencias realizadas, porque muchas veces son más difíciles de comprender para el ciudadano de a pie. "La credibilidad y el atractivo, así como la seguridad en el argumento y el estilo comunicativo desempeñan un gran papel", reconoce la profesora de Psicología Criminal de la Universitat de Girona Pilar Albertín. Además, como reconoce Jorge Sobral, catedrático de Psicología Social en la Universidad de Santiago de Compostela, "la investigación psicológica ha puesto de relieve la decisiva prevalencia de los factores emocionales". De este modo, los abogados tendrán que esforzarse al máximo, al más puro estilo 'hollywoodiense'.

*La categorización social: ¿quién no tiende a clasificar al resto de personas, en función de cuestiones físicas, de su trabajo… ? Una vez que clasificamos a alguien en un grupo de pertenencia le asignamos una serie de atributos. Por ejemplo, es muy probable que, durante el juicio, el jurado vea a Camps como un representante de la clase política. Por lo tanto, no sería descartable que haya algún miembro del jurado dispuesto a descargar su desconfianza hacia la clase política con un veredicto condenatorio.

*La influencia de la mayoría: quizás éste sea el proceso más evidente, ya que cuando la mayoría impone una versión de las cosas, las personas suelen sentirse cohibidas a la hora de enseñar sus discrepancias libremente. Además, en los juicios "el deseo de cumplir con la norma de obtener un veredicto aumenta la presión a conformarse con la opinión mayoritaria", asegura Pilar Albertín.

*La influencia de la minoría: aunque parezca sorprendente, existe, como se ve en 'Doce hombres sin piedad', la posibilidad de que un grupo minoritario o una sola persona pueda cambiar el sentir de un grupo mayor. Para eso, Moscovici identifica dos cualidades que debe tener alguien si quiere conseguirlo: consistencia y autoconfianza.

*La apariencia del acusado: según reconoce Pilar Albertín, "numerosos estudios muestran que el atractivo del acusado y la semejanza de éste con el receptor o receptores son dos variables que resultan persuasivas cuando dichos receptores no tienen demasiadas evidencias o argumentos trabajados". Ahora bien, ¿te parece atractivo Francisco Camps?

*Medios de comunicación. Quizás sea innecesario decirlo, pero las investigaciones han puesto de manifiesto que la publicidad que recibe un caso en los medios de comunicación influye mucho sobre el jurado. Esta influencia ha sido muy importante en algunos de los casos más importantes que se han resuelto a través de un jurado popular, como por ejemplo ocurrió en el de Rocío Wanninkhof. Sin embargo, en el caso que ahora investiga el Tribunal Superior de Justicia de Valencia, la presión de los medios de comunicación apunta hacia todas direcciones (unos a favor y otros en contra del presidente regional), por lo que es muy complicado que la decisión del jurado pueda verse influida por la presión de los medios tronando al unísono.

Por cierto, si quieres ver una buena parodia de los jurados populares, no te pierdas este vídeo de 'Muchachada Nui'.

Fuente: soitu.es 9jul09


Sobre esta noticia

Autor:
Juanjoll (288 noticias)
Fuente:
aupv.net
Visitas:
335
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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