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En torno a Nijinsky y la abstracción

08/10/2009 00:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La Fundación Mapfre, en colaboración con la Kunsthalle de Hamburgo, presenta en Madrid la exposición La danza de los colores. En torno a Nijinsky y la abstracción, un conjunto prácticamente desconocido de dibujos de Vaslav Nijinsky (1889-1950) en el contexto de la modernidad visual de su tiempo, participando de este modo en los actos que en todo el mundo conmemoran el centenario de la primera actuación de los Ballets Rusos en París.

Hace un siglo, el 19 de mayo de 1909, comenzó en París la campaña triunfal por Europa de la compañía de danza Ballets Rusos, dirigida por el empresario Sergéi Diaghilev. Nijinsky era el bailarín solista masculino más sobresaliente y la estrella de la compañía, y se convirtió, para la intelectualidad de la época, en una figura de culto. Muchos artistas destacados de su época, como Léon Bakst, Jean Cocteau o Georg Kolbe, hicieron del bailarín protagonista de sus creaciones.

Movimiento en el espacio

Al igual que Nijinsky, los pintores Sonia Delaunay-Terk, Alexandra Exter, Vladímir Baranov-Rossiné y Franti?ek Kupka (formados en Odessa, San Petersburgo, Moscú y Praga) habían ido a París para hacer realidad sus ambiciones artísticas en la metrópoli más vanguardista de Occidente. Todos ellos compartían el interés por representar el movimiento del ser humano en el espacio. Para ello dirigieron su atención sobre todo a la dinámica, el ritmo y la vitalidad de la danza.

Sus pinturas muestran formas circulares giratorias, arcos, espirales y curvas de oscilación melódica. Las superficies de los cuadros están estructuradas por patrones dispuestos rítmicamente, y muchas de las obras se despliegan en secuencias de imágenes yuxtapuestas. Inspiradas por la música, reivindican absolutamente los colores puros, liberados de su función de representación. Partiendo de la figura humana, de la danza y del radio de movimiento del cuerpo y sus extremidades, cada uno de los artistas de la exposición llegó a la abstracción por un camino propio. Los principios fundamentales de la configuración de sus pinturas presentan profundas coincidencias formales con las coreografías modernas que Vaslav Nijinsky representó por primera vez en 1912.

La exposición comprende un total de 64 obras (pinturas, dibujos y una escultura), de entre ellas 21 dibujos de Nijinsky, en gran parte procedentes de la Fundación John Neumeier, y otras tantas obras del resto de artistas, procedentes de importantes museos y colecciones particulares de Praga, París, Hamburgo, Zúrich, Londres, Moscú, Lisboa y Nueva York.

Más sobre

Vaslav Nijinsky (1889 – 1950), nace en Kiev, hijo de bailarines de ascendencia polaca. Se traslada con su familia a San Petersburgo, donde Vaslav es admitido como alumno en la Academia Imperial de Ballet. Pronto sube al escenario para bailar junto a bailarinas consolidadas de los Ballets Imperiales. Es contratado por el Teatro Imperial. Nijinsky conoce a Sergéi Diaghilev, que se convierte en la figura determinante del desarrollo personal y profesional de Nijinsky, llevándole en 1909 a París. Los Ballets Rusos celebran con Nijinsky un éxito sensacional, convirtiéndose en figura de culto.

Como coreógrafo, Vaslav Nijinsky creó a partir de 1912 una serie de ballets propios, modernos y pioneros, como La siesta de un fauno, que conmocionaron al público y renovaron de manera fundamental las formas expresivas del ballet contemporáneo. Como muestra esta exposición, en el momento en que la danza pura se liberó de los principios del romanticismo que prevalecían en el ballet de acción, se convirtió en fuente de inspiración para la pintura abstracta de principios del siglo XX.

Además de su destacado papel como bailarín, Nijinsky creó en torno a 1918-1919, una vez terminada su carrera de bailarín, una serie de penetrantes dibujos en color, a lápiz y cera, sorprendentemente cercanos al arte moderno del París de su tiempo. Mediante círculos y elipses en color de dibujo sutil, el bailarín elabora unas láminas en las que el espacio y la vista se interrelacionan, y que condensan el ritmo y el color en una representación pintada de intensas emociones. En sus dibujos predomina el círculo. A cuadros netamente figurativos siguen series de representaciones abstractas, lineales, superficiales y en color. Con el transcurso del tiempo, en esas obras aparecen cada vez con más frecuencia rostros y ojos. Hacia finales de 1918 Nijinsky comienza a repintar con tinta las láminas abstractas, y surgen las series Máscara y Ojo.

Flanqueados por las obras de intenso colorido de sus cuatro coetáneos, los dibujos de Nijinsky constituyen un punto fundamental de la exposición. Por el atrevimiento de su visión, su modernidad y su alto grado de abstracción, se hallan de manera fascinante muy cercanos de las pinturas, dibujos y esculturas de los otros pintores de la exposición.

Madrid. La danza de los colores. En torno a Nijinsky y la abstracción. Fundación Mapfre.

Hasta el 20 de diciembre de 2009.


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hoyesarte.com
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Reportaje
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