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La Torre de Babel. La verdadera historia. Un cuento lingüístico

15/12/2012 21:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Artículo enviado por Karl J. Müller El fracaso de la magna obra del gran centro comercial y parque de diversiones "Torre de Babel" comenzó en un momento banal, como todos los grandesfracasos, que comienzan en un momento aparentemente sin importancia alguna. Yfinalizó por pura vanidad.

Las obras, en que muchos inversionistas grandes y pequeños de todo MedioOriente habían puesto sus capitales y ahorros, habían progresado a buen ritmo, miles de obreros, desde simples peones hasta especialistas en preparar argamasas y ladrillos particularmente duros, habían llegado a la labor desde todas partes, atraídos por los extraordinarios sueldos que se pagaban. La noticia de que en la obra de la gran Torre de Babilonia se podía ganar en un año lo que en la tierra de uno le costaba media vida llegó a todos los confines del Oriente, hasta ala cuarta catarata del Nilo en Egipto y al reino de los Hetitas. Incluso desde los límites de la India vinieron. Arquitectos e ingenieros de países vecinos habían sido contratados al elevarse la obra por encima de los fundamentos ya que a partir de este momento la cantidad de diseños, cálculos de estabilidad y otros trabajos detallando los planos originales se multiplicaron enormemente.

En la multinacional de los obreros el entendimiento mutuo nunca ofreció grandesproblemas. Andando los meses y años entre obreros y capataces se desarrollóuna especie de lenguaje común, una mezcolanza del babilonio aderesado conasirio, persa, arameo y una cuantas lenguas más, mezcolanza graciosa que no obstante resultó muy eficaz. Si aparecía algún hecho nuevo, desde algún rincón, sin que se supiera jamás por orden de quién o porque motivo, se adoptaba un término o un giro de alguna de las muchas lenguas que circulaban en la obra y alcabo de un tiempo, como por encanto, todos empleaban este término o giro.

A veces durante un cierto tiempo coexistian dos o hasta tres términos quedesignaban lo mismo, hasta que unos se iban olvidando, o, lo que también solíaocurrir, los términos comenzaban a designar sutiles aspectos distintos de algo queantes había sido una sola cosa o asunto o tarea. Así diferentes palabras dediferentes lenguas podian designar lo mismo, pero cada una tenía un significadodistinto, dependía quién las empleara y de la situación comunicativa. Perotrabajando la gente se entendía y nadie se escandalizaba si por ejemplo oía unapalabra aramea en medio de una frase en babilonio. Si no la conocía preguntaba loque significaba, incluso algún que otro curioso investigaba de que lengua procedía, el resultado de su investigación lo solía comentar con un divertido o admirativo„qué lo parió... " y a otra cosa.

Así los trabajos avanzaron a buen ritmo y salvo las trifulcas habituales por asuntosde mujeres, hurtos, borracheras o lo que pudiera ocurrir en medio de una granmasa de obreros. La obra toda estaba en buenas manos.

En los estamentos superiores sin embargo, en los despachos de la gerencia, lascosas fueron de otro modo y ahí surgió el conflicto que finalmente acabó con todo.Como ya dicho, habian llegado muchos arquitectos, ingenieros y técnicos desdetodos los confines de la Mesopotamia, y más allá de ella. Los arquitectos-jefesseguian siendo babilonios, al fin y al cabo era su gran obra, pero día tras día se lastenian que ver con otros profesionales que a veces sabian mucho más que ellos.Pero los profesionales extranjeros sólo chapurreaban el babilonio por lo que elentendimiento con ellos a veces se hacía un tanto dificil, sobre todo si había queponerse de acuerdo acerca de elementos constructivos por diseñar conformeavanzaban los trabajos.

Contrariamente a lo que ocurrió entre el pueblo llano, los arquitectos babilonios dealguna forma oscura se sienteron amenazados en su posición por losprofesionales extranjeros. Como para acentuar mejor la diferencia de rango entre„ellos" y los „otros" empezaron a camuflar su falta de competencia, que a veces se evidenciaba, tras la excusa de las terribles consecuencias que pudiera tener un malentendimiento para la estabilidad y seguridad de la torre y sus obras. Quiere decir que no estaban dispuestos a hacer lo del pueblo llano: entenderse de alguna forma.Tanto alegaron que un día la dirección general de la empresa emitió la radical ordende que en la obra todo el mundo tenía que emplear desde una fecha señalada enadelante una sóla lengua: el babilonio castizo y puro.

Los ingenieros extranjeros se quedaron con la boca abierta pero intentaron todo loposible, hincaron los codos para aprenderlo mejor, pero evidentemente nuncallegaban a dominarlo a la perfección requerida. Además, el babilonio carecía demucha terminología para la técnica de grandes edificios. Los arquitectos egipcios, con un par de miles de años de exeriencia en la construcción de pirámides y otrasedificaciones enormes, propusieron incorporar la suya para casos en que elbabilonio de modo alguno ofreciera un término adecuado. Nada que hacer. Obabilonio puro o nada.

Después de varios meses de discusiones estériles las cosas acabaron en lo quetodos sabemos: en nada. Los arquitectos egipcios se fueron en bloque cuando eldirector general rechazó por enesima vez el empleo de un sólo término del egipcio.Unos cuantos dias más tarde comenzaron a marcharse los técnicos asirios porqueeste mismo director general les había espetado de mala manera que aprendiesencorrectamente el babilonio primero antes de interrogarle porqué se habianmarchado los egipcios. Y eso a sabiendas que el asirio y el babilonio eran dosdialectos surgidos de una lengua común. Los que más aguantaron fueron lostécnicos arameos porque muchos de ellos desde generaciones ya residian con susfamilias en La Mesopotamia y dominaban mejor el babilonio, pero ni ellos. Oempleaban un babilonio puro y castizo, derivado de las Tablas de la Ley Hamurabi, o nada. Así que de nuevo: nada. Se volvieron a su antigua patria Judea llevándosehasta a sus familias asentadas desde hacía siglos entre el Tigris y el Eufrates.Además la coyuntura en el mercado laboral de Judea les fue muy favorable, muchos encontraron trabajo en las obras de un gran centro comercial-templo parasu único dios que estaban levantando por estos años en la capital de su antiguapatria, en Jerusalem.

Y así se fue desmoronando el brillante equipo técnico a golpe de „aprendababilonio primero", o „eso no es babilonio correcto", o „hay que mantener la purezadel babilonio", o „extranjerismos no se admiten".

Después les tocó el turno a los peritos y capataces a pié de obra. Estos que tenianque entenderse directamente con los obreros se negaron en redondo a hablarlesen babilonio puro, primero, porque casi nadie los iba a entender, y luego tenianmalditas ganas de hacer el ridículo ante su gente. Pero ya era tarde. La noticia dela marcha de los ingenieros egipcios, asirios y arameos había llegado a lostrabajadores. Comenzó a circular la duda sobre la seguridad en la obra al faltarprácticamente más de la mitad de los especialistas. Lo que acabó por hundir laobra definitivamente fue la difusión de la causa del porque se estaban marchandolos profesionales extranjeros.

Cuentan las leyendas que la obra en construcción por un momento realmente setambaleó por una gigantesca carcajada que surgió de una asamblea de todos lostrabajadores en la que se les quiso explicar las razones del empleo correcto delbabilonio, y solamente del babilonio, y ninguna lengua más en la obra. Al directorde prensa de la empresa constructora que tuvo que dar la cara le explicaronalgunos sindicalistas en su babilionio-asirio adornado de arameo-egipcio-hetita queel director general estaba más sonao que unah maracah y que por favor, que porfavor se dejaran de boberias que la obra iba bien y que se olvidara de purismosbabilonísticos que de alguna forma se estaban entendiendo todos.

Pues ni con el por favor postrero a la gran carcajada, para no dejarlo tan enridículo al pobre director de prensa, se llegó a ablandar la posición intransigente dela directiva que ya no estaba dispuesta bajarse del burro. Se le comunicó alsindicato de los obreros en perfecto y correctisimo babilonio que a partir del díaseñalado se daban planos, ordenes e instrucciones únicamente en esta lengua y serecibían quejas, consultas y ruegos solamente si venian formuladas en correctobabilonio, hablado o escrito.

Al día siguiente comenzó la desbandada. No valieron promesas a última hora desubidas de sueldo ni otras ofertas suculentas. La pretensión de prohibir el empleode esta lengua „creole" que había surgido en la obra, a la mayoría de los obrerosles pareció un hecho tan insólito y sospechoso que preferian mandarse a mudarcuanto antes. Una directiva que inventara semejante disparate podía salir concualquier otra tontería. La obra de la Gran Torre estaba en un punto muy delicadoen el cual la absoluta confianza en ordenes y planos era fundamental para laseguridad laboral, y si estos planos procedian de unas oficinas de las cuales losmejores ingenieros y arquitectos ya se habian marchado y que además escupiansemejantes órdenes estúpidas, ... mejor renunciar a la última paga y desaparecer lomás pronto posible antes de que se le cayera a uno media torre mal calculadaencima.

En la obra al fin quedaron sino los arquitectos, ingenieros y trabajadores oriundosde Babilonia, pero eran muy pocos. Durante algunos meses la directiva intentóseguir con ellos y con nuevos trabajadores contratados, fue un desastre. El eficazy profesional equipo multilingüe que desde los comienzos de las planificaciones ysondeos del terreno durante años se había formado, por una vanidad lingüística sehabía evaporado, no se le pudo reconstituir. Al año se abandonaron las obrasdefinitivamente. La Gran Torre de Babylonia quedó en una tanda de pisosruinosos, por las escaleras subian y bajaban divertidas las cabras que frustradasde tanto paisaje plano entre Eufrates y Tigris por fin tenian un monte por dondesaltar.

Quedó el problema de como explicar a los muchos inversionistas la causa delfracaso de la gran obra. Por todo el mundo había corrido la noticia de la exigenciarealmente estrafalaria, para no decir otra cosa, de que en la obra se empleasedesde el último machacante de barro hasta arquitecto jefe una sóla lengua, y éstaúnicamente en su versión más pura y castiza. Cabía el peligro de que losinversionistas que habian perdido mucho dinero reclamasen por lasresponsabilidades, y luego por daños y perjuicios. Pleitos interminables se estabananunciando.

No se sabe de quién fue la idea genial, probablemente recogida por algún babilonioque había estado en contacto con estos extraños arameos que creian en un sóloDios al cual llamaban Yavé, gente siempre algo rara que además tenían lacostumbre de hacer chistes irreverentes sobre lo que fuera, hasta sobre su únicodios. En la declaración de "interrupción de las obras" y en la posterior bancarrotade la empresa inmobiliaria "Torre de Babel" se le echaba la culpa a este tal "Yavé", un dios envidioso que „habia saboteado la obra confundiendo las lenguas de lostrabajadores" cuando se enteró de que la torre por la altura planificada iba a invadiral mismisimo lugar de su residencia en el cielo. Con esta patraña la directiva logróescabullirse de las responsabilidades y después de autoconcederse los restos delos fondos como última bonificación extraordinaria se les aconsejó a losinversionistas arruinados a pleitear contra un dios al que nadie conocía.

Hoy se está casi seguro que la idea para esta patraña fuese de origen arameo, que originariamente había sido uno de los numerosos comentarios sarcásticos para adornar el absurdo fracaso del proyecto. Pero ocurrió que con los siglos sefue olvidando que esta supuesta intervención lingüística del tal Yavé no había sidosino un chiste de aquel momento, inventado por algún ingenioso bromista arameo.Siglos más tarde, hasta ellos, los arameos, lo habian olvidado y lo convirtieron en leyenda seria para enaltecer el poder de su Yavé, su único dios. Lo publicaron asípor todas partes y lo más asombroso es que todo el mundo se está creyendo lo de la confusión de las lenguas en la Torre de Babilonia, hasta hoy.

(Colonia, 2004/12) image Nació en Gran Canaria.He estudiado lingüística general y filología hispánica en La Laguna/Tenerife y en Colonia donde actualmente reside Geboren 1945, siedelte 1958 mit seinen Eltern nach Gran Canaria über. Studium der Spanischen Philologie und Allgemeiner Sprachwissenschaft an der Universität von La Laguna, Teneriffa. Nach Studienaufenthalten in Italien (Siena) und Frankreich (Amiens) weiterführendes Studium der Linguistik an der Universität zu Köln

facebook/rosariovalcarcel/blogspot.com

Carlos Müller


Sobre esta noticia

Autor:
Rosario Valcárcel (502 noticias)
Fuente:
blog-rosariovalcarcel.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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