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Triste y dura realidad de la pobreza, desigualdad dentro de las políticas públicas.

07/12/2014 11:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image La base, el fundamento de las políticas públicas ha de ser la transparencia. En España, por desgracia, dichas políticas se ceban con el pobre, a su vez, víctima del populismo. Por cierto ¿Sabíais que la clase media baja es quien más votos aporta a las urnas?. Pero, la realidad es bien distinta.

La transparencia supone que los ciudadanos tengan acceso a la información pública ?origen de las políticas públicas-, resultado del reconocimiento del llamado "derecho a saber" o "derecho de acceso a la información pública", e implica que los ciudadanos tengan derecho a conocer cómo se prioriza, gestiona y administra el dinero público.

Con buen criterio, la comisión económica de la UE obliga a que cada Estado miembro de la misma haga públicos los gastos por sectores de población con total transparencia y """de fácil comprensión""" para el ciudadano. Lo que facilitaría una pronta interpretación y evaluación del impacto positivo, a fin de adecuar los presupuestos de gasto social a cada país en su justa medida y sectores de población que así lo haya estimado la ciudadanía. España lleva 6 años sin entregar dichos informes, por tanto, España lleva 6 años sin recibir dichas ayudas complementarias. De modo que los dos últimos gobiernos de España prefieren perder dichas ayudas complementarias a hacer públicos y transparentes las partidas presupuestarias destinadas a paliar la pobreza del pobre y la necesidad del necesitado. Pero nuestros gobernantes son golfos, pero no tontos. Me explico: El Gobierno Central se queda, directamente, con el 20% de lo presupuestado para la partida ?dicen que para gastos de administración, competencias impropias, etc) De lo que resta, las comunidades autónomas se quedan con otro 20% más un 10% -5% para diputaciones y 5% para gastos de emergencia...............total que prefieren empobrecer más al pobre, al objeto de entregarlo bien atado a los verdaderos gobernantes de España, banqueros, empresarios y otros bichos raros que merodean a los políticos, simples siervos de los anteriores. Parece ser, que de nuevo con buen criterio la UE ha decidido que ya está bien de marginar al pobre, al investigador, al parado, al enfermo y va a tomar cartas en el asunto.....No se debe utilizar a sectores desfavorecidos de políticas económicas como portadores de votos a las repletas de sucios nombres que, posteriormente, serán sus gobernantes. De ahí que muy posiblemente los PGE/2015 sean los últimos que confeccione "Vuestro Gobierno".

image En la otra parte de las mal llamadas "políticas públicas" se esconden no pocas veces los proyectos asistenciales más variados que, sin embargo, tienen todos ellos un denominador común que se descubre a la hora de ponerlas en práctica: será necesario expoliar a los contribuyentes para poder efectuarlas. En suma, echar mano a la mal llamada "justicia social" que en definitiva consiste en algo simple: quitarles a unos lo que les pertenece para darles a otros lo que no les pertenece. Los partidarios de las "políticas públicas" se consideran a sí mismos o se hacen llamar "hombres prácticos" que desprecian a los teóricos. Estos últimos son tratados con epítetos desdeñosos por dedicarse a la investigación y a la enseñanza. Muchas veces se tratan estos temas como si estuvieran en departamentos estancos: una cosa son los teóricos de la investigación y la enseñanza y otra bien distinta son los prácticos de la coyuntura. Unos se encierran en sus torres de marfil discutiendo sobre el sexo de los ángeles y otros son los profesionales de la coyuntura bien asentados sobre la realidad y la práctica de todos los días. Así se pinta la caricatura de estos dos campos de acción. Sin duda se trata de roles distintos pero, nuevamente, cabe recalcar que no hay políticas públicas o análisis de coyuntura que no se basen en la teoría. Esta podrá ser defectuosa o idónea pero no hay comentario práctico que no esté sustentado en un esqueleto teórico. Pretender buenas políticas públicas sin andamiaje teórico-conceptual es lo mismo que pretender que existan productos farmacéuticos sin investigación médica.

Una gran parte de los partidarios de las "políticas públicas" piensan que "una cosa es la teoría y otra cosa bien distinta es la práctica", y seducen a muchísimos incautos repitiendo esta falacia tan conocida y divulgada en prácticamente todos los ámbitos, generando la mayor de las confusiones y de los desconciertos en la gente. Sin embargo, esos sedicentes "hombres prácticos" son tan teóricos como los teóricos que ellos excluyen y que se desempeñan en el campo de la enseñanza. Los políticos echan mano de esos autodenominados "hombres prácticos", que no pocas veces se terminan convirtiendo en asesores de aquellos políticos ya en función de poder, y acaban adoptando las "recetas" de "políticas públicas" recomendadas, que siempre se traducen en el mismo resultado : aumentos del gasto público, de impuestos, de tasas, contribuciones, alícuotas y demás instrumentos financieros para poder costear tales "magníficos proyectos" que van a finalizar "favoreciendo a los que menos tienen". Cuando la realidad indica que cada vez perjudican más a la gente de menores recursos.

"El práctico no hace más que adoptar teorías ya aceptadas. Si el práctico menosprecia al campo teórico su disciplina se estancará o entrará en franco retroceso al tiempo que teóricos con otras concepciones ocuparán los espacios vacíos para que otras teorías le corran la practicidad al práctico. En el caso de las ciencias sociales resulta patético observar cómo muchas organizaciones pretenden contribuir "al mejoramiento de la sociedad" restringiendo fondos a los estudios teóricos que, como queda dicho, hacen de apoyo insustituible para el mejoramiento de "la práctica". Invertir las prioridades es como poner la carreta delante de los caballos puesto que una vez entendido el campo conceptual, el resto se da por añadidura. Invertir los pasos es como pretender aplicar algo antes de concebirlo."

Los teóricos de las "políticas públicas" no constituyen excepción cuando conforman organizaciones del tipo ONG o de cualquier otro, con el fin de recaudar fondos que dicen querer ser destinados a la "ayuda" de los más necesitados. En definitiva, y sin eufemismos, a combatir la pobreza. Sin embargo, suelen fracasar, porque confunden continuamente pobreza con desigualdad, y en lugar de concentrarse en atacar a la primera centran sus dardos en la segunda. Es aquí donde se evidencian las fallas conceptuales que tienen esos teóricos de las "políticas públicas", son incapaces de distinguir las diferencias entre pobreza y desigualdad, a la par que, independientemente de esto último, terminan convirtiéndose en mendicantes de subsidios estatales, por cuanto en sus mal fundadas "teorías" creen que es "función" del estado "la lucha contra la desigualdad". Son incompetentes para comprender que si se suprimiera la desigualdad la especie humana se extinguiría por completo en muy pocas décadas. Y, como también dijimos un sinfín de veces, el rol de los incentivos y desincentivos es fundamental en este tema:

image Próximo estreno en España "Otro factor poderoso en el aumento de las nóminas de asistencia social es la creciente desaparición de varios fuertes desincentivos para acogerse a ese régimen. El más importante de ellos ha sido siempre el estigma que significaba para toda persona el subsidio a la desocupación, que la hacía sentir que vivía parasitariamente a expensas de la producción en lugar de contribuir a ella. Este estigma fue eliminado por valores que han penetrado en el moderno populismo socialdemócrata; además, los organismos gubernamentales y los propios asistentes sociales cada vez instan más a la gente a recibir lo antes posible beneficencia por parte del Estado. La idea "clásica" del asistente social era la de alguien que ayudaba a las personas a ayudarse a sí mismas, que las impulsaba a lograr y mantener su independencia y a valerse por sus propios medios. El propósito de los asistentes sociales era ayudar a los que vivían de la beneficencia del gobierno a salir de esa situación tan pronto como fuera posible. Pero ahora tienen el objetivo opuesto: tratar de que la mayor cantidad de gente posible reciba asistencia social, promocionar y proclamar sus "derechos". En esto desembocan habitualmente las "políticas públicas": proliferación de subsidios, planes sociales, ayudas de todo tipo bajo el pueril pretexto de "inclusión social". El resultado es la más pavorosa exclusión social como nunca antes se hubiera visto .


Sobre esta noticia

Autor:
Juan Pardo (3169 noticias)
Fuente:
blogdejuanpardo.blogspot.com
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Reportaje
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