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Un país que se desangra

06/08/2011 13:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Lo que sucede en este país tiene una explicación bastante simple: no podemos dejar los designios de una nación en manos de un grupo de personas ineptas e incompetentes

Hagámonos una pregunta: ¿cuál es la profesión que más poder tiene en un país? La respuesta es clara: la de político. Son ellos los que, con sus decisiones, dirigen la vida de millones de personas. Ellos marcan las leyes por las que nos regimos todos y tienen toda la libertad del mundo para hacer lo que les venga en gana. Poniéndonos en casos extremos, los políticos podrían aprobar leyes que vulneraran nuestros derechos fundamentales como personas (véase el caso de esos países gobernados por dictadores) y a los ciudadanos no nos quedaría más remedio que acatarlas, so pena de acabar en la carcel o sufrir el castigo que ellos estimen oportuno.

En el caso concreto de España, el presente y el futuro de 46 millones de ciudadanos depende de lo que decidan 350 de ellos, esos que de vez en cuando se reunen en un Parlamento para aparentar que hacen algo de provecho por la nación que les eligió. Y... ¿se pararon a valorar el perfil profesional que atesoran las personas más importantes del pais? Mientras que para ocupar un puesto de administrativo en cualquier pequeña empresa a uno lo somenten a una batería de pruebas altamente exigente (conocimientos, competencias, habilidades, experiencia...), para llegar a ser político y dirigir los designios de una nación no hace falta nada más que ser amigo de sus amigos.

Tenemos claros ejemplos de cómo un simple electricista puede llegar a dirigir el Ministerio de Interior; o como un camarero gobierna una ciudad como Marbella; o como personas sin estudios llegan a dirigir el cuerpo de la Guardia Civil. O como otras personas sin estudios finalizados llegan a ser ministros de Sanidad. Si ojeamos el perfil de los 350 políticos que dedicen las leyes por las que nos regimos, observaremos que, salvo honrosas excepciones, lo que prima es la mediocridad y la ineptitud. Son personas que con su cara bonita y su palabrería llegaron a donde están, y de ellos depende a día de hoy nuestro futuro.

Si nos centramos en la crisis que estamos padeciendo, vemos claramente las consecuencias de su incompetencia para el puesto que ocupan. Después de coger un país con un superavit en las cuentas públicas, en un abrir y cerrar de ojos lo llevaron a un déficit cercano al 12%, que ahora requiere su financiación. ¿A dónde fueron a parar esos miles de millones de euros de nuestro dinero? Al plan E, a ayudar al sector de la automoción, a la banca, a las renovables, a crear "leyes de economía sostenible"... ¿Y qué resultado de obtuvo de tan gran "inversión"? Tenemos una tasa de paro del 20% (la más alta de toda Europa), la economía no crece o lo hace en unas pírricas décimas, inútiles para crear empleo, las empresas no tienen la financiación que necesitan para sobrevivir y están abocadas al cierre más pronto que tarde, etc. Es decir, nos hemos gastado ingentes cantidades de dinero para nada. ¿A quién le pedimos responsabilidades?

Nos estamos acercando a una segunda crisis derivada de la pésima gestión de nuestros políticos

El despilfarro y la situación tan crítica en la que estamos tiene una clara explicación: el desatino en la toma de decisiones con nuestro dinero. Y este desatino también tiene su explicación: la incompetencia de los que toman las decisiones. Nos estamos acercando irremisiblemente a una segunda crisis, que en este caso no llamararemos "financiera" sino de "gestión". Los números rojos ya no pueden dar más de sí y ahora toca refinanciarlos. Los mercados de capital están evidenciando que no están por la tarea, que no se fían del país. ¿Qué nos queda? Pues que sean los propios ciudadanos (nuevamente vía leyes impuestas por los incompetentes de siempre) los que abran la cartera y vuelvan a poner el dinero que nos falta. Nos esperan nuevas subidas de impuestos y nuevos recortes sociales, no lo duden. Ya tuvimos un primer aperitivo, y ahora nos faltan los platos fuertes (y luego, el postre).

Mientras el panorama está como está, los que nos llevaron a esta situación disfrutan de su plácida vida ajenos a los problemas que nos causaron. Desde hace mucho tiempo, la encuestas de CIS evidencia que el segundo problema que más preocupa a los ciudadanos son los políticos, pero estos, lejos de sensibilizarse con los problemas del pueblo, viven con sus problemas de saber si van a poder seguir otros cuatro años más pudiendo vivir del cuento o van a tener que replantearse su vida.

En conclusión y por no desviarme del tema: ¿para cuándo unos severos requisitos para acceder a tanta responsabilidad? ¿Cuánto tiempo más podemos permitirnos el lujo de ser gobernados por personas sin conocimiento alguno sobre gestión? ¿Cuándo podrá, por fin, el propio ciudadano elegir a sus gobernantes? Me refiero a votar a las personas competentes y no a quien le ponen en una lista cerrada hecha con criterios de amistad y pago de favores debidos. Recuerden los argumentos del inicio del artículo: vivimos en una país de 46 millones de habitantes en los que 45.999.650 dependemos de las decisiones de 350. Y encima, esos 350 son unos incompetentes porque ellos mismos permiten que cualquiera llegue a esos puestos, aunque no atesore valía ninguna para el desempeño. ¿Cómo lo resolvemos?

Les deseo mucha suerte para el futuro. ¡¡La vamos a necesitar!!


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