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Viajar de pie

07/07/2009 08:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Don Stephen McNamara, de los McNamara de Belfast, que dirige las comunicaciones de Ryanair, aerolínea de vuelos baratos, ha anunciado a los cuatro vientos que estudia la posibilidad de vender billetes de avión para pasajeros que estén dispuestos a “viajar de pie”

Don Stephen McNamara, de los McNamara de Belfast, que tienen una charcutería –El Cerdo Ecologista– en la calle Street, como además dirige las comunicaciones de Ryanair, aerolínea de vuelos baratos, ha anunciado a los cuatro vientos, y a un señor bajito que pasaba por allí, que estudia la posibilidad de vender billetes de avión para pasajeros que estén dispuestos a “viajar de pie”, en rutas de corto recorrido. Don McNamara ha manifestado que “no es una broma” –aunque no podía aguantar la risa en el momento de su intervención, que debe ser un tic–, sino que “se trata de una nueva idea encaminada a reducir aún más las tarifas aéreas y a ofrecer al consumidor más opciones”. (…)

Como todos ustedes saben las compañías aéreas, desde hace un tiempito, vienen reduciendo costos: Primero quitaron las comidas, o sea la supuesta comida de abordo –lo cual a un servidor le ha venido bien porque así se ahorra una pasta en la lavandería, que es que cuando abría el mini envase de la leche, siempre saltaba una gota que, indefectiblemente, acababa en mi camisa o en la corbata–; después pusieron azafatas feas y con mala leche, alias milk; más tarde intentaron cobrar por hacer pipí en el avión; después nos obligaron a los gordos, mejorando lo presente, a pagar el doble… (–Oiga, usted no está gordo… –Muchas gracias, doña Concha, no sabe cuánto aprecio sus amables palabras. –No si lo que quería decir es que usted no está gordo, sino inmensamente gordo. –¡Huy lo que ha dicho! –Tal cual una tonina, vaya. –Pues ya no la invito a gambas con cerveza, ¡hala! –Que era broma: usted lo que parece es una sílfide, o espíritu elemental del aire. –Pues vale, pero se queda sin las gambas hasta que se me pase el cabreo.)

Y como esto del volar de pie no podíamos dejarlo así, dado nuestro carácter irreductible de servicio público y deportivo benéfico, el Equipo de Investigaciones Paranormales de la casa se ha acercado a una agencia de viajes, la de doña Consolación Vete Porahí, para tratar de conocer a fondo la nueva pendejada, digo medida voladora de Ryanair. Conectamos:

–Buenos días, doña Consolación. –Llámeme Conso, se lo ruego, que estamos en la intimidad. –Bueno, vale, la llamaré Conso; pero deje de meterme mano, por mucha intimidad que tengamos. –Huy, perdone, creí que era usted mi compañero sentimental. –Díganos, Conso: ¿es verdad que van a dar oportunidad a los pasajeros de los aviones a viajar de pie? –Pues sí, pero no será darles oportunidad: será obligatorio. –Oiga, ¿y eso no es malo? –¡Qué va! Eso es buenísimo. Tenga en cuenta que así se evita el síndrome de la clase turista, el de la clase obrera y el de la clase de filosofía recreativa. (…)

–Pero no se crea que esto es nuevo, no señor; ya la aerolínea curva Tontoair, tiene en servicio unos aviones a pedales; sí señor. Pedales que accionarán los pasajeros, con lo que se les garantiza, en un trayecto Madrid Moscú, por ejemplo, la pérdida de unos 80 kilos por centímetro cuadrado, y la consecución de unas pantorrillas que le permitirán ganar el Tour de la France de calle. –¡Qué cosas! –Pero todavía hay más. –¡Usted no me diga! –Sí le digo, apuesto joven. –¡Pero no me meta mano, coñe! –Huy, le ruego me vuelva a perdonar. –¿Me volvió a confundir con su compañero sentimental? –No, esta vez lo confundí con mi marido, alias esposo. Verá usted, la aerolínea Air Birria, que es como pronuncian los ingleses Iberia, pero es casualidad, ha encontrado una forma más económica de volar: Le ponen a usted un cohete en el culo, con perdón eso sí, y lo mandan al destino que desee. –¿Y eso es seguro? –¡Segurísimo! Tenga en cuenta que el cohete está fabricado en una aleación de titanio y garbanzos lechosos, que garantiza su reutilización, después de la caída, unas 14.000 veces por lo menos. Por lo más hasta 14.001 veces, pero eso que quede entre nosotros. –No si yo pregunto por la seguridad del pasajero. –¡Ah, el pasajero! Pues en eso no habíamos pensado oiga. Ya ve usted lo que son las things, alias cosas.


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Autor:
Juan Padron Sabina (56 noticias)
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Opinión
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