08:24 (03-06-2012)
Culturadesevilla
Publicada el 10-03-2011 16:13 0 4

Visitamos la exposición de la Colección Bellver

Enviar a Twitter Enviar a Facebook Compartir en Questionity

El Museo de Bellas Artes acoge la presentación en sociedad de la Colección Bellver, compuesta por más de trescientas piezas que su propietario pretende donar a la ciudad de Sevilla. La muestra, que alberga 171 obras, se ha dividido en siete apartados que recogen las principales temáticas de la pintura andaluza y española desde 1830 hasta principios del silgo XX. La primera sala acoge las pinturas de artistas europeos que reflejaron en lienzo lo que vieron en los viajes que realizaban por España, o directamente aquellos tópicos que llegaban a través de la literatura de la época. Algo similar nos encontramos en la segunda sala, pero en esta ocasión se muestra la asimilación del Costumbrismo por parte de los pintores pátrios. Las técnicas y nuevas corrientes artísticas llegaron rápidamente a España, poniéndose al servicio de una pintura que reflejaba la vida cotidiana, alejándose de los asuntos religiosos o mitológicos. El hombre se convierte en protagonista de un arte que adorna casas y palacios.

Pero si algo contribuyó a la apertura del arte hacia las corrientes internacionales fueron las becas que distintas administraciones otorgaron a partir de la segunda mitad del siglo XIX a pintores y escultores, que vieron la oportunidad de viajar a los grandes centros europeos del arte; primero Roma, después París. Gracias a a esas becas pudieron sufragar su estancia en Italia gran cantidad de artistas españoles. Y es entonces cuando la luz, el color y una pincelada mucho más suelta se apoderan de las obras que reflejan paisajes de ensueño en los que Venecia se convirtió en la postal que todos seguimos teniendo en nuestra imaginación. En Sevilla, esta corriente de pintar al aire libre se plasmó en la escuela de Alcalá de Guadaíra en la que pintores como Sánchez Perrier alcanzarán, años más tarde, el clímax del paisaje.

El color se convierte en protagonista principal de las obras y los artistas, en busca de escenas que permitieran ese colorido vibrante, acuden al género de casacones, que recrea en pleno siglo XIX, escenas del siglo anterior, con ricos vestidos, interiores de ensueño y ambientes cortesanos, muy acordes con la prosperidad de la corte de los duques de Montpensier, instalados en Sevilla durante toda la segunda mitad del siglo y que se convirtieron en grandes defensores y mecenas de las artes en todas sus variedades.

Tras la desaparición de Murillo, a finales del siglo XVII, la pintura religiosa sevillana lo encumbró como ejemplo de modelo a seguir. Los artistas que siguieron trabajando para las órdenes religiosas o para las iglesias reutilizaron una y otra vez los modelos murillescos, dando como resultado una pintura poco original pero muy efectiva. La fuerte presencia de Murillo impidió que la pintura religiosa buscara nuevas vías de comunicación, recayendo en la imitación de su técnica y composición pero sin lograr su genialidad.

Las últimas salas hacen referencia a la pervivencia de las nuevas temáticas surgidas a mediados del siglo XIX, el costumbrismo caerá en una repetición de modelos mientras que el paisaje alcance altas cotas de perfección. El retrato se irá abriendo camino como género propio hasta convertirse en una temática más dentro de la pintura. Las nuevas corrientes que llegan desde París influirán en la pintura de los artistas sevillanos y andaluces, pero éstos serán incapaces (más por voluntad propia que por falta de información) de sumarse a las vanguardias y seguirán cosechando una pintura que tendrá gran tirón popular y que reflejaba un país que se encerraba en sí mismo, ajeno a los grandes cambios que ocurrían más allá de los Pirineos.

Con esta exposición se cumple uno de los principales requisitos de Mariano Bellver para ceder su colección, darla a conocer con una muestra en el Bellas Artes. Sobre otra de sus peticiones, la creación de una Fundación que gestione este amplio legado, la cosa no está tan clara. De momento, Junta y Ayuntamiento siguen tirándose de las orejas sin mover ficha. Hace bien Bellver cubriéndose las espaldas y apostando por una Fundación que no permita que su patrimonio se desintegre. Si Granada ha conseguido una Fundación para el Centro José Guerrero, Sevilla debe luchar para que sea una Fundación la que rija el destino de estas piezas.

Otro punto de fricción es dónde ubicar más de trescientas obras. La solución esgrimida por la Junta, ubicarlas en Monsalves, no es nada práctica ya que hipotecaría la ampliación del Bellas Artes a este palacio. Además, de aquí a que en Monsalves se pueda colgar un cuadro pueden pasar, perfectamente, entre cinco y diez años, un tiempo que Bellver (cuenta con 84 años) no está dispuesto a asumir. La solución pasa por una ubicación temporal. La Consejería de Cultura ha ofrecido Santa Inés, un espacio que hace tan solo una semana era anunciado como nueva sede del proyecto Iniciarte. ¿Olvido o falta de compromiso? Seguramente ambas cosas. En el Ayuntamiento parece que no ha sentado nada bien que la Junta abandere en solitario todo lo referente a Bellver y es que, no olvidemos, el ofrecimiento de cesión de la colección se hizo a la ciudad de Sevilla y por lo tanto, debería haber sido el Ayuntamiento el que se encargara del tema. Pero en asuntos culturales nuestro Ayuntamiento suele ser bastante torpe y al final, la Junta se ha metido por medio lo que conlleva cruce de acusaciones y poca definición del proyecto.

Tras visitar la exposición, la impresión recibida es que podría ser un magnífico broche de oro a la colección del Bellas Artes, bastante escaso en pintura de esta época. Crear un museo específico para la colección Bellver podría quedarse corto, a no ser que se planteara un proyecto realmente ambicioso, un verdadero centro de estudios de este período que tuviera en la colección, el epicentro de su razón de ser, que se completaría con todo tipo de actividades paralelas como exposiciones temporales, cursos y publicaciones. Si de lo contrario, nos limitamos a habilitar un espacio donde colgar las obras, el proyecto nacería cojo y seguramente no tendría el tirón suficiente como para garantizar su éxito. Y volvemos al problema del espacio, Monsalves puede quedarse pequeño antes de nacer. Quizás debería ser éste el principal asunto a tratar antes de mover un solo cuadro.

Exposición 'Imágenes y mitos en la pintura andaluza'. Del 10 de marzo al 29 de mayo en el Museo de Bellas Artes de Sevilla

Añade tu comentario

Comentarios de Visitamos la exposición de la Colección Bellver

Nombre: (opcional)
Añade tu comentario:
Inserta el código de verificación:
 
 

Sobre esta noticia

Autor: Culturadesevilla (781 noticias)

Fuente: culturadesevilla.blogspot.com

Visitas de esta noticia: 1009

Tipo:

Esta noticia se publica con licencia:

Regístrate en Globedia