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Wall Street Journal: La excesiva regulación amenaza la recuperación económica mundial

02/11/2010 03:02 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La semana pasada, el Parlamento Europeo alcanzó un acuerdo que garantiza la aprobación de la directiva para gestoras de fondos de inversión alternativa, (AIFM, en sus siglas en inglés) en Bruselas el próximo mes.Aunque las discusiones, que se han prolongado durante años, han diluido algunos de los elementos más significativos de la legislación prevista, el resultado final obstaculizará la capacidad de los fondos de capital riesgo para hacer lo que se les da mejor: analizar y actuar con rapidez.

Cuando se apruebe la directiva, se impondrán límites a la capacidad de los gestores de capital riesgo de vender activos de un negocio que hayan comprado; además, aumentarán sus responsabilidades en cuanto a la divulgación de información. La nueva situación provocará, inevitablemente, un incremento en los costes. El capital riesgo se ve implicado en una directiva que, en principio, estaba destinada a frenar a los hedge fund.

Malestar

El sector ya ha manifestado su malestar, asegurando que está siendo castigado injustamente por una crisis financiera de la que no es responsable. En cierta forma, estos argumentos no son totalmente sinceros. Hubo gestores del sector que sacaron provecho de la afición al apalancamiento en los días de gloria y pudieron comprar negocios a precios desorbitados.

Los nefastos resultados de algunas operaciones ocupan ahora un incómodo lugar en las cuentas de los bancos, que todavía no están preparados para reconocer la proporción de las pérdidas derivadas de estas transacciones.

Los bancos son responsables de haber realizado préstamos de forma imprudente, pero las firmas de capital riesgo que realizaron las operaciones también tienen parte de culpa. Guy Hands, presidente del fondo de inversiones de Terra Firma, implicado ahora en una demanda contra Citi, no es precisamente un ejemplo de prudencia.

Su argumento es que no habría pagado tanto por EMI, si no le hubieran hecho creer que otra firma estaba dispuesta para pujar más que él. Estas prácticas, sin embargo, no necesitan del peso de una directiva de Bruselas para evitar que se repitan. Lo único que hace falta es que los bancos sean más responsables al realizar préstamos. En este aspecto es en el que la Comisión Europea debería concentrarse, en lugar de intentar ampliar su alcance a sectores como el del capital riesgo.

El Gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, sigue insistiendo en que se impongan controles más estrictos a los bancos de los que contempla Basilea III. De lo contrario, aseguró el lunes, "no se evitará otra crisis".

Más sobre

King defiende ratios de capital muy superiores y una revisión de la idea del economista Kotlikoff "la banca de objeto limitado", según la cual, las instituciones financieras protegidas por la responsabilidad limitada, sean bancos, compañías de seguros o fondos de alto riesgo, deberían operar estrictamente como empresas de fondos de inversiones titulizadas.

King está convencido de que existe todavía un alto grado de riesgo en el sistema bancario. Durante el boom, el Gobernador siguió advirtiendo de que "el precio del riesgo era equivocado" y se hizo caso omiso. Ahora, insiste mucho más en la idea de que, sin un cambio radical, no tardaremos en asistir a otra crisis bancaria. No obstante, dictar el modo de operar de las firmas de capital riesgo no servirá para evitarla.

Michel Barnier, comisario de la UE para el Mercado Interno, presentó la directiva AIFM como un paso crucial en el programa europeo de regulación financiera y también como un avance para conseguir un mercado único en el continente. Desde una óptica positiva, esta norma facilita el "pasaporte" de los fondos, de manera que aquellos regulados en un país de la UE puedan circular por toda la región.

La parte negativa es que está imbuida del entusiasmo de la UE por el exceso de regulación. Y la iniciativa del comisario Barnier sólo es el principio. Su intención es que Europa modele, en líneas generales, la manera de gestionar las empresas.

En una ponencia que dirigió esta semana en la Solvay School de Bruselas, expresó su deseo de que la normativa europea tenga incidencia en las juntas directivas empresariales; su ferviente defensa de la diversificación fue interpretada como una pista de un probable programa de cuotas.

Barnier criticó acertadamente a los accionistas por no tener en cuenta los intereses a largo plazo de un negocio.

También reclamó un comportamiento más responsable respecto a las remuneraciones, argumentando que ya sabía de empresas que estaban volviendo a adoptar prácticas que, en su opinión, vuelven a "la cultura del beneficio rápido y a corto plazo, que tanto daño ha hecho". Aunque se mostró partidario de un debate sobre estas cuestiones, añadió que "no seremos capaces de confiar en normas de autorregulación".

En un momento en que las economías europeas necesitan desesperadamente emprender actitudes empresariales para crear riqueza y empleo, es necesario combatir las previsiones que hablan de numerosos negocios enterrados bajo una nueva avalancha reguladora de la UE.

Artículo original publicado en The Wall Street Journal Europe Not the Time to Hamper Entrepreneursn

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