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Y dale con los funcionarios

29/03/2010 20:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Menos demagogia populista contra los funcionarios y más exigir una administración pública despolitizada y de calidad

Es que no hay semana que no aparezca un “supuesto experto” en Economía que afirme que hay que congelar, cuando no reducir, los sueldos de los empleados públicos. Afortunadamente, estos “gurús” no son un ejemplo a seguir. Las cuentas que hacen para reducir el déficit público, reducir los gastos sociales y subir los impuestos, las puede hacer Bernardino el de mi pueblo, con sólo saber las cuatro reglas y sin cobrar la millonada que estos cobran, el hombre se conformaría con que le invitaras a tomar algo en el bar.

Estamos llegando a auténticos despropósitos y no queremos entrar en el fondo del tema porque ahí es donde duele. La austeridad de las administraciones públicas es una pantomima cuando continúa el despilfarro autonómico, cuando siguen aumentando los altos cargos y sus nóminas, cuando continúan los shows de las inauguraciones de las obras, cuando continúan las prebendas y gastos suntuarios y tantas cosas más, pero de meter la tijera a esto, nada de nada. Por eso es muy importante levantar una cortina de humo con los sueldos de los funcionarios. Porque hay mucho que tapar. Y no sólo los políticos, sino también los verdaderos causantes de la crisis.

Se dice que los empleados públicos tienen un trabajo fijo. Eso sólo es cierto para los que tienen aprobada la oposición porque en las administraciones públicas hay cantidades ingentes de contratados y que no son precisamente enchufados, sino gente que ha superado unas pruebas o unos concursos y que aún así está de insegura como el agua en una cesta.

Lo que no se dice es que muchos de ellos quemaron su juventud, sus energías, y algunos hasta su salud en unas oposiciones. Lo que no se dice es que gracias a la cantidad de puestos a dedo que existen en este país, funcionarios con una valía insuperable tienen que tener de jefes a ineptos o ineptas que nunca superaron una oposición o ni siquiera lo intentaron, que nunca crearon ninguna empresa o ni siquiera tuvieron un trabajo en el que tuvieron que soportar a un capullo como jefe; su único mérito ha sido tener mano en el partido.

La hija de un amigo está contratada de ordenanza, gana unos 800 euros al mes. Su plaza sale a las oposiciones y ella se va a presentar, a pesar de que los números juegan en su contra, ya que sólo hay una plaza por doscientos opositores. Esta es la realidad del funcionario, un colectivo sacrificado, mileurista, mal visto socialmente y por si fuera poco utilizado por la clase política como moneda de cambio.

Los ciudadanos no debemos de caer en la trampa populista y demagoga que nos quieren tender, sino que debemos de exigir, y de una vez por todas, una función pública de calidad

Quizá es cierto que en épocas de crisis se debieran congelar los sueldos a los funcionarios y recuperar el poder adquisitivo en épocas de prosperidad. Esto en países normales y serios. Pero el grave problema es que España se ha convertido en un lupanar y es que cuando se habla de congelación salarial de los funcionarios se está hablando de reducción neta de sueldo, porque tras la congelación, en los gobiernos de González y Aznar, de la recuperación de poder adquisitivo ya no se quiso saber nada. Una cosa es apretarse el cinturón y otra muy distinta es que te metan mano en la cartera, cosa que a nadie le agrada.

Lo que sí es cierto es que cuando hablamos de funcionarios, sólo nos viene a la cabeza el impresentable que aprovecha la mínima ocasión para escaquearse o el maleducado que nos trató poco bien. Tampoco es de estos la culpa al cien por cien, si ningún superior les pone en su sitio.

Pero no nos acordamos de la mayor parte de los funcionarios que nos tratan con educación y deferencia, de los docentes que tienen que aguantar el gamberrismo adolescente, del personal sanitario que cuida de nuestra salud, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado que, jugándose la vida, están velando continuamente por nuestra seguridad. Y todos hacen su trabajo para el bien de todos, sin mirar intereses, sin mirar ideología, sin mirar clase social, sexo, raza o religión, porque están al servicio público, al servicio de todos. No se debe caer en la fácil generalización de que todos los funcionarios son unos vagos y unos incompetentes, lo mismo que no todos los políticos son unos corruptos y unos caraduras. Sin embargo, como dice mi madre, un garbanzo negro estropea una partida.

Los ciudadanos no debemos de caer en la trampa populista y demagoga que nos quieren tender, sino que debemos de exigir, y de una vez por todas, una función pública de calidad, porque para eso la estamos pagando con esfuerzo a través de nuestros impuestos, una función pública absolutamente despolitizada que sólo sirva al ciudadano y no al poder político y dejarnos ya de tanta declaración rastrera e interesada contra los funcionarios, pero exigiendo, porque para eso lo pagamos, una atención en condiciones, y que el funcionario que no rinda o trate de mala manera al administrado se le sancione o incluso se le expulse.

Lo contrario es dejar que nos vuelvan a engañar y al final terminen pensando que a los tontos de Carabaña se les engaña con una caña.


Sobre esta noticia

Autor:
Abraham G (2 noticias)
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207
Tipo:
Opinión
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