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En Yakarta, los pobres se vuelven ecologistas para evitar ser desahuciados

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20/03/2017 14:28 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Las viviendas de ladrillo y de madera, entre los árboles, y los huertos han sustituido a lo que parecía ser un barrio de chabolas. En este barrio empobrecido de Yakarta, los habitantes se han hecho ecologistas para evitar la expulsión.

Desde 2015, gracias al apoyo financiero de oenegés locales, han transformado poco a poco su "kampung" -nombre de los barrios tradicionales de Indonesia- en un hábitat que contrasta con los edificios deteriorados y las calles repletas de residuos de otros barrios pobres de esta capital de 10 millones de habitantes.

Los residentes del "kampung" de Tongkol han tomado la delantera para no correr la misma suerte que sus vecinos de otros barrios de chabolas, que fueron expulsados de sus casas precarias, con el pretexto de luchar contra las inundaciones.

Recurrentes en la estación de lluvias, las inundaciones dejan cada año decenas de muertos en esos barrios, pues algunos están ubicados demasiado cerca del agua.

El nuevo gobernador de Yakarta, Basuki Tjahaja Purnama, apodado Ahok, se ha puesto manos a la obra para luchar contra este problema y, desde hace dos años, el número de las expulsiones en los barrios de chabola de las orillas ha aumentado considerablemente. Una medida no exenta de controversia.

Solo en el año 2015, más de 8.000 familias fueron desahuciadas y alojadas en torres, muy a menudo alejadas, según las estimaciones del Instituto de Ayuda Jurídica de Yakarta.

- 260 familias -

Cuando los habitantes del "kampung" Tongkol comprendieron que estaban en el punto de mira de las autoridades, pasaron a la acción para transformar apresuradamente su barrio, que existe desde hace medio siglo. Una iniciativa poco común.

"Da miedo tener que construir una nueva vida, el desahucio no es una opción...", explica Puji Rahayu, un vecino del barrio de 43 años.

Han limpiado los cursos de agua que cruzan el barrio, recogiendo las montañas de basura en balsas e instalando papeleras y carteles para animar a la población a no tirar los desechos en la calle.

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Se han arreglado las fosas sépticas para reducir la contaminación de los caudales de agua y la separación de residuos ya forma parte de la vida de las 260 familias de esta pequeña comunidad.

Algunos incluso demolieron a golpes de martillo sus propias casas, construidas al borde del agua, para reconstruirlas a una distancia de cinco metros conforme a las exigencias de las autoridades y así disminuir el riesgo de inundaciones.

"Queremos demostrar que los pobres pueden cambiar su entorno", explica Gugun Muhammad, uno de los habitantes que está detrás del proyecto de transformación del "kampung".

Junto a las operaciones de saneamiento de la zona, los vecinos han desarrollado proyectos de agricultura urbana, dedicando espacios al cultivo de verduras y hierbas entre bananos, mangos y papayos.

Y, como para ahuyentar la melancolía ligada a una posible expulsión, las paredes se han pintado de verde, de amarillo, de azul, rompiendo con el gris de numerosos edificios de una jungla urbana dominada por torres relativamente altas.

- Contraste sobrecogedor -

Hoy, el "kampung" no tiene nada que ver con lo que fue en otro tiempo. Los montículos de desechos a lo largo del río han desaparecido y las inundaciones ya no causan estragos.

"Yo no diría todavía que es un éxito, pero está mucho mejor que antes", considera Muhamad, un habitante de 30 años que también trabaja para una de las oenegés que apoyan el proyecto, Urban Poor Consortium.

Y es que no está claro que todos estos cambios sean suficientes para conservar el barrio. Las autoridades insisten en la existencia de un proyecto a largo plazo de reestructuración urbano, en el marco del cual están previstas las expulsiones de las comunidades establecidas demasiado cerca de los cursos de agua.

"La prioridad en este barrio es reacondicionar las orillas volviendo a alojar a la población", explica sin rodeos un portavoz de la alcaldía de Yakarta, Christian Anthony.

Mientras tanto, los habitantes del "kampung" de Tongkol no se rinden. Como dice Muhammad, el barrio intenta vivir el día a día, sin pensar en la espada de Damocles que pende sobre ellos.


Sobre esta noticia

Autor:
Redacción Política (31598 noticias)
Fuente:
AFP
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