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Zapatero y sus errores

19/01/2010 14:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

José Luis Valladares

Con buena dosis de humor, Charles Chaplin, el celebrado protagonista de aquellas famosas películas de cine mudo, decía muy ufano: "Me gustan mis errores, y no quiero renunciar a la libertad deliciosa de equivocarme". Y parece ser que José Luis Rodríguez Zapatero, por el modo reiterado de comportarse, sigue esa misma pauta, eligiendo el error como norma voluntaria y perenne de su actuación. Lo ha venido practicando reiteradamente al frente del Ejecutivo español y, según todos los indicios, pretende adoptar esa misma postura en la presidencia de turno de la Unión Europea. Se trata evidentemente de errores de bulto, que se repiten una y otra vez y, encima, da la sensación de que se regodea en ellos.

Abundan los errores de Zapatero, cometidos al frente del Ejecutivo español, muchos de ellos muy graves, que nos han llevado a la complicada situación económica actual. Zapatero se ha negado, durante este largo periodo de crisis, a adoptar las medidas estructurales que, al menos, hubieran mitigado nuestros problemas. Se ha empecinado en soluciones menores, tremendamente populistas, pero sin valor alguno para revertir la mala realidad que nos aqueja.

Somos los campeones europeos del paro, aventajamos en deuda pública a los demás países de la eurozona y somos líderes en recesión. Si ponemos números a estas afirmaciones, nos encontramos, a pesar de los camuflajes del Ministerio de Trabajo, con un 20% de paro. Si atendemos exclusivamente al paro juvenil, el dato es aún más escandaloso. Nada menos que un 43% de los jóvenes, entre los 16 y 24 años, figuran ya en las listas del paro, cuando en 2007 no sobrepasaban el 17, 50%. En realidad, son más de 5 millones de personas los que han perdido su puesto de trabajo, de los que, unos 2 millones, no reciben ya prestación alguna. Son ya muchos los ciudadanos que, para seguir viviendo, tienen que acudir diariamente a los comedores sociales de la Iglesia.

Gastamos más de un 73% de lo que ingresamos, con lo que nuestro endeudamiento es ya multimillonario. Nuestro déficit público, al finalizar 2009, estaba ya en un preocupante 12% del PIB. Y lo peor de todo es que no hay 'brotes verdes', ni motivo alguno que nos permita aventurar un final cercano de la recesión económica. Con este bagaje tan negativo, conocido sobradamente por toda Europa, Zapatero se apresta a liderar la recuperación económica de la Unión Europea. Como carece del más elemental pudor, no reconoce sus manifiestas limitaciones y le parece muy mal que, en España, se dude de su capacidad para salir airoso en esa presidencia de turno europea. De ahí que, para curarse en salud, y ante las reticencias de una periodista, manifieste su enfado y proclame que "España está a punto de salir de la crisis, si no lo ha hecho ya". Sabe que es mentira, pero cree que así disipa las dudas sobre su capacidad. Y lo dice bien alto para que se enteren el presidente permanente del propio Consejo, Herman Van Rompuy y el de la Comisión Europea, Durao Barroso.

Su afán por obviar la cruda realidad de la crisis española y las manifiestas advertencias de toda Europa, le lleva a provocar toda una inconcebible espiral de problemas absurdos. A parte del problema de su propia credibilidad y de la pésima imagen internacional que nos hace dar a los españoles, reúne en la Moncloa a los campeones mundiales del paro, Felipe González, Jacques Delors y Pedro Solbes, y trata de dejar en segundo lugar a Van Rompuy. Esta cumbre de sabios, suscita la prevención de Van Rompuy y para demostrar quién es el que manda y el que marca los tiempos, convoca la reunión del 11 de Febrero sin consultar previamente con Zapatero.

Es posible que Zapatero piense que, desde el escaparate de la Unión Europea, podrá borrar fácilmente esa mala imagen que se ha labrado a pulso aquí, en España. Y para eso, nada mejor que apropiarse del liderazgo económico de la Unión Europea. De ahí que, nada más recibir el testigo de tan ansiado cargo, abrió paso a los fastos y a las celebraciones más absurdas. Nadie hasta ahora, de cuantos se han hecho cargo de la Presidencia Europea, había magnificado tan absurdamente el ceremonial de la toma de posesión. Fue tal el despropósito, que se llevó la propaganda hasta los estadios de futbol. Hubo hasta saque de honor en el partido que enfrentaba al Real Madrid y El Mallorca, que se encargó de realizar Diego López Garrido, secretario de Estado para la Unión Europea. Tuvo que aguantar estoicamente, eso sí, las inclemencias atmosféricas y el sonoro abucheo del respetable.

Es evidente que Zapatero es muy amigo de meterse donde no le llaman, creando así problemas donde no los hay. No ha hecho otra cosa desde que llegó a la Moncloa. De ahí su empeño por ser el principal responsable del Consejo europeo y, además, que se atreva a proclamar, con su habitual grandilocuencia vacua, que en estos seis meses va a poner firme a la crisis y que terminará definitivamente con el paro en la eurozona. Y todo, como ha hecho aquí en España, a base de ocurrentes simplezas. Dice que, tras la aprobación del Tratado de Lisboa, se abre "un nuevo tiempo de la Unión Europea que representa una nueva energía". Y anuncia solemnemente que su "principal afán es la unidad económica europea". Para lograr estas metas, pide el apoyo de Van Rompuy y de Barroso, pues "si nos unimos más conseguiremos más cosas para la prosperidad de nuestros ciudadanos". "Con voluntad de unión -dice- podemos conseguir seis meses de avances".

Olvidándose del lamentable estado de nuestra economía, Zapatero proyecta una serie de objetivos económicos vinculantes para toda la Unión Europea y que estarán vigentes durante la próxima década. El país que no alcance esos objetivos, será sancionado privándole de fondos comunitarios. Por el contrario, para los que alcancen esas metas, habrá que fijar algún tipo de incentivo como premio. Para este plan, como es su costumbre, busca un nombre rimbombante y lo denomina "Estrategia 2020".

Después de seis años al frente del Gobierno de España, en Europa conocen muy bien la vida, obra y milagros de Zapatero. Por eso se han aprestado a bajarle los humos, aunque él aún no ha querido enterarse. Pues saben perfectamente que Zapatero, de manera irresponsable, está hipotecando el futuro de una generación de españoles, llegando incluso a convertir en marginales a muchos de ellos. La prensa europea ha hecho una perfecta radiografía del jefe del Ejecutivo español, poniendo de relieve todas sus limitaciones, que son muchas, como evidencia a diario con su comportamiento. En la prensa europea se ridiculiza la intención de Zapatero de liderar a la Unión con la torpe pretensión de encauzarla hacia la salida de la crisis. Dicen que es toda una burla, que pretenda asesorar a Europa para abandonar la recesión, cuando ha hundido a España en la mayor crisis de su historia.

Donde han tratado a Rodríguez Zapatero con mayor dureza es en Alemania, ya que le han calado y saben que su propuesta está más cerca de la impostura que de la realidad. La misma Ángela Merkel ha rechazado de plano la estrategia económica diseñada por Zapatero. "Primero se debe plantear la fórmula de crecimiento, basado en unos objetivos realistas, antes de pasar al capítulo de sanciones" aclaró Christoph Steegman, portavoz del Gobierno alemán.

No creo que todos estos contratiempos con que se ha encontrado Zapatero, por meterse donde no le llaman, le abran los ojos y deje de presentar pelea por un protagonismo en Europa que no le pertenece. Eso le corresponde a Van Rompuy, que es el presidente permanente de la Unión Europea. Van Rompuy ya ha dejado bien claro que no le agrada el triunfalismo de Zapatero cuando habla de economía, siendo así que, más de la mitad del paro comunitario, corresponde a España.

Dada la ejecutoria de Zapatero en España, debiera plegar velas, pues para que escuchen sus consejos, debe tener primero algo creíble que decir. En las circunstancias actuales, en contra de la afirmación de Diego López Garrido, es imposible que España marque "las líneas de futuro de la UE en la próxima década". Zapatero, naturalmente, lo va a intentar, incidiendo así en sus errores habituales desde que tiene responsabilidades de Gobierno en España. No sabe aprender de los fallos pasados y los repite una y otra vez. Y eso es lo malo, pues como dijo Cicerón, "Errare humanum est, sed in errore perseverare stultitia", que es tanto como decir: todos los hombres cometen errores, pero solamente los necios perseveran en él.

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