Zelaya, democracia y totalitarismo

El caso del presidente de Honduras, Manuel Zelaya Rosales no tiene vuelta de hoja.
Ha sido elegido para presidir el poder ejecutivo por sufragio universal, luego es representante de la soberanía popular, es decir la voluntad de la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de Honduras.
El poder legislativo, lease, parlamento, congreso, o como se quiera, en ningún país democrático ejerce las funciones del poder ejecutivo y de hecho su función es la de legitimar mediante leyes las acciones del gobierno .
El poder judicial, ha de atenerse a administrar las leyes que emanan del parlamento y velar por su cumplimiento.
Cuando uno, o varios, de los poderes del Estado, destituye, secuestra y extraña al presidente legítimo de Honduras, despreciando la voluntad de los electores y violando el estado de derecho.
Por consiguiente, la destitución de Zelaya es un Golpe de Estado en toda regla.
Ahora bien, estamos hablando de un país democrático, que recordemos, ha vivido en el pasado reciente graves enfrentamientos civiles y ha sufrido el castigo de gobiernos que no se han caracterizado precisamente por su respeto a la democracia y menos a la oposición democrática.
Quien propuso a Honduras como estado libre asociado (del los EE.UU.), quien entregó el país a las garras depredadoras de la United Fruit Company, quienes aplicaron en su día las desastrosas recomendaciones de Milton Friedman, son los mismos que han extrañado mediante su secuestro a Manuel Zelaya Rosales.
Lo que deciden los votos, no lo puede cuestionar las botas
Son los mismos, los mismos que mantienen depauperado al pueblo hondureño, son los mismos que ahora agitan el fantasma del comunismo o del fascismo (tanto les da lo uno que lo otro) en nombre de unos valores democráticos que no respetan.
Lo que vaya a hacer Zelaya, hasta el final de su mandato está por ver, lo que estamos viendo es vergonzoso de momento.
Lo totalitario es violentar la soberanía popular, lo totalitario es secuestrar y extrañar al legitimo representante del pueblo hondureño.
Lo totalitario es, no aceptar las decisiones que emanan de un poder legítimo.
Todo lo demás, son fuegos artificiales.
Cualquier hecho violento que conduzca a enfrentar al pueblo de Honduras, será de responsabilidad de aquellos que han usurpado el poder, extrañando a su legítimo titular: Manuel Zelaya Rosales.
El pueblo hondureño y los pueblos de América latina, merecen decidir libremente quien represente los intereses de la mayoría. Lo que no se merecen es que una banda de sicarios de la derecha norteamericana les impongan sus decisiones.
Aquí no estamos hablando de comunismo ni de fascismo, aquí y ahora estamos hablando de secuestrar y extrañar al legítimo presidente de Honduras, electo en justicia por el pueblo, le guste o no le guste a la derechona, local y regional.
Zelaya es el resultado de la voluntad popular, manifestado en las urnas
Otro día hablamos de totalitarismo.
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